“Debe ser fantástico trabajar aquí”. Un ingeniero con un interesante proyecto tecnológico de eficiencia energética en marcha visitó hace unos días una agencia de publicidad en una provincia de tamaño medio. Era su primer contacto con este tipo de espacios, pero la respuesta fue inmediata: “es creativo y muy acogedor”. Una periodista freelance con la que colaboro está de mudanza y me confesó que una de sus prioridades para la nueva casa es instalar un espacio de trabajo que le inspire a diario en su tarea.

Si pensamos en espacios de trabajo y creatividad siempre acuden a la mente los ejemplos de Google (con flamencos en el patio), Pixar (tiene módulos basados en sus películas animadas), o el cuartel general de Twitter en San Francisco, que dispone de comida, gominolas y frutos secos gratis para sus empleados, quienes pueden trabajar libremente en la espaciosa cafetería/restaurante o asistir a sesiones de DJ en las propias oficinas.

Pero hay muchas otras empresas pequeñas que lo están poniendo en práctica con una dimensión más modesta. Se han planteando cambios en el entorno físico, y poco a poco se han ido dando cuenta de que un espacio de trabajo que estimule la creatividad puede ayudar a la empresa a solucionar problemas y a crear nuevos productos o ideas de negocio.

Pondré otro ejemplo. Una pequeña industria del sector de automoción con una treintena de empleados atravesaba un periodo crítico, debido a la crisis y a la competencia mundial. Su plantilla de apenas 40 empleados –con una edad media alta- vivía un momento de desconfianza mutua por temor a la desaparición de puestos de trabajo. Gerente y director comercial se plantearon qué hacer y, tras consultar con varias fuentes y con ayuda de una dinamizadora, se animaron a crear un espacio para el diálogo que sirviera para recuperar la confianza perdida. Habilitaron una habitación en la que no había mucho más que postit y paredes en blanco donde ir colgando el resultado visual de las sesiones de trabajo. Unos meses después de la experiencia, el director comercial me confesó que la atmósfera había cambiado y que estaban preparados para pasar a la siguiente fase: co-crear juntos nuevas vías de negocio o productos para la empresa.

Algo más que sillas de diseño vanguardista

El espacio de trabajo puede llegar a ser un elemento importante para estimular la creatividad, pues es el lugar en donde realizamos buena parte de nuestra tarea diaria. Y sus condiciones pueden influir poderosamente en la creatividad. Pero se trata de algo más que colocar una mesa de conferencias en una sala rodeada de paredes en blanco o diseminar unas sillas de diseño vanguardista.

A la hora de habilitar espacios laborales que estimulen la creatividad conviene reflexionar sobre su uso práctico: ¿se utilizará muchas horas seguidas? ¿los usuarios toman notas? ¿acogerá presentaciones o ideas que exponer con un proyector? ¿necesitamos áreas de trabajo individual o en grupo?

Si quiere ir empezando sin mucho esfuerzo ni desembolso económico, ¿qué tal intentarlo poniendo en práctica estos sencillos consejos?:

  • Consiga iluminación con luz natural.
  • Los espacios abiertos hacen a los empleados más accesibles y más dispuestos a compartir sus ideas.
  • Emplee colores que estimulen la creatividad e innovación, sin estridencias.
  • Dé cierta libertad y flexibilidad en la decoración del lugar de trabajo personal e incluso en el común (la cafetería de Google está decorada con cuadros pintados por los propios empleados).
  • Favorezca lo lúdico. El juego no debe ser desterrado para los descansos, sino incorporado dentro de la oficina/estudio.
  • Dedique algún espacio para que los trabajadores se puedan reunir y discutir ideas.
  • Cree espacios acogedores para que los empleados se sientan cómodos y contentos en el lugar de trabajo.
  • Ceda un espacio para la relajación. Sin llegar a los sillones de masaje, un lugar para descansar o conversar en un ambiente distendido ahuyenta la tensión.

No estamos hablando de decoración o de dar una imagen falsa. El espacio de trabajo dice mucho de una empresa y de la innovación que genera. Desde una pyme o una microempresa también es posible hacerlo.

Los cafés como fuente de inspiración

Si está dudoso, haga esta reflexión: ¿por qué durante siglos los artistas han acudido a cafés en busca de inspiración?. Surfeando por el blog “The heart of innovation” encontré un post que recogía 20 motivos por los que la creatividad se estimula en un bar y, aunque suenen a broma, entrañan algo de verdad. Traduzco algunos de ellos aquí (algo creativamente, eso sí):

1. No parece que estás trabajando.
2. Es un descanso agradable de la oficina.
3. Fácil acceso a cafeína.
4. Nadie te interrumpe, ni tu mujer, tu marido, tus hijos ni tus compañeros de piso – en el caso de que trabajes desde casa- asomarán la cabeza por la puerta de tu habitación y te dirán: “No te interrumpo, ¿verdad?”.
5. El fujo creativo ya se despierta en el trayecto entre tu oficina y el café.
6. Magdalenas (un chute de glucosa viene bien).
7. Recibes inputs que modifican tu perspectiva (como conversaciones ajenas, canciones que suenan de fondo, pósters extraños en las paredes).
8. Nada de distracciones tales como ordenar el escritorio.
9. Tus compañeros de trabajo no te obligan a bajar la voz ni te exigen aparentar que estás más liado de lo que estás.
10. La actitud de los camareros te sitúa en modo “las cosas vienen a ti”.
11. Te centras en los proyectos más creativos.
12. Te sientes bien formando parte de una comunidad (incluso si esta se ha esfumado ya después del tercer cortado).
13. Las viejas pautas se interrumpen y surgen otras nuevas.
14. Es como disponer de un focus group a tu vera. Puedes preguntar su opinión a cualquiera que esté a tu lado. Sin restricciones.
15. Despierta al artista que llevas dentro.
16. Si eres asiduo a un establecimiento, crearás una red de relaciones con otros parroquianos como tú.
17. Si algo se rompe, otro lo arreglará.

Si se anima a profundizar en el tema, le recomiendo un par de libros que pueden ayudarle:
– “I Wish I Worked There! A Look Inside the Most Creative Spaces in Business”, Kursty Groves, John Wiley & Sons, 2010.
– “From Workplace to Playspace: Innovating, Learning and Changing Through Dynamic Engagement”, Pamela Meyer, Jossey-Bass, 2010.

Y recuerde: las mejores ideas se nos ocurren cuando nos divertimos, reímos y disfrutamos de nuestro trabajo.

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