Surfeando la web en busca de documentación (e ideas, claro está) para escribir este post, nos topamos con una declaración de intenciones de la multinacional Henkel que nos ha gustado mucho en Repensadores:  “En Henkel, vivimos y respiramos el cambio y la diversidad diariamente. Ninguna tarea es idéntica a la anterior. Tomamos nuevas rutas, impulsados por un espíritu emprendedor, creativo y aventurero. De esta manera, impulsamos la innovación hacia adelante… () Acabas de oír acerca de la Cultura Ganadora de Henkel. ¿Coincide con tu motivación, tu perspectiva y tus ambiciones?”

Parece que, al menos sobre la web, en Henkel están interesados en atraer talento para formar parte de sus equipos.

Algunos lectores alegarán: ¡Ya, pero es una multinacional!. Cierto, pero todas las organizaciones tienen su talento (más bien empleados talentosos) y depende del equipo directivo (ya sea grande o pequeño) identificarlo y desarrollarlo. En nuestra trayectoria como consultores para empresas u organizaciones, no hemos conocido a nadie que fuera cero o nada creativo, pero sí a muchas personas con esa aptitud y capacidad obstruidas.

Si usted quiere hacer de su empresa u organización un lugar creativo e innovador, necesitará desarrollar el talento en sus empleados. Tendrá que generar un entorno para ejercitar esa capacidad que posee todo su equipo, de forma más o menos desarrollada, y que todos puedan recurrir a ella para resolver problemas, aportar ideas originales y disfrutar de su trabajo. Incluso si esperamos o suponemos que los empleados llegan ya con esta disposición, su empresa (y usted mismo) tiene que desempeñar un rol importante en el continuo entrenamiento de esta capacidad. ¡No la mate, por favor!

Cuatro características para testar la creatividad en una organización

Pero antes de darle algunas pistas para hacerlo, intuimos que se estará haciendo la siguiente pregunta: ¿cómo sé si estoy desarrollando la creatividad en mi organización o no? Para empezar a despejar esta duda, le proponemos que analice si en su organización se dan estas cuatro características y en qué grado:

  • Fluidez: ¿Cuántas ideas nuevas aporta su equipo o empresa al año para mejorar sus productos y servicios? En creatividad, de la cantidad sale la calidad. Necesitamos generar muchas ideas para conseguir una buena.
  • Flexibilidad: Es habitual que los empresarios o directivos centren la creatividad en la generación de ideas para productos o servicios nuevos, pero hay muchos otros ámbitos de la empresa en los pueden aportarse ideas. Aliente la creación de ideas para mejorar la organización, la comunicación interna, la relación con los proveedores.
  • Originalidad: ¿Contrata a personas que aportan capacidades y valores diferentes? ¿Su equipo se arriesga a producir ideas discrepantes o sigue a otros que las tienen?  ¿Sus clientes y proveedores valoran sus productos y/o servicios como originales? Los equipos que generan más conceptos singulares son aquellos más heterogéneos, donde se acepta sin reservas a las personas que piensan, actúan o visten de forma distinta, que se escapan de lo convencional.
  • Elaboración: ¿Realiza en su empresa prototipos o experiencias piloto? Pues le invitamos a que comience a hacerlo. Sigue considerándose una mala práctica ofrecer los productos y servicios cuando no están completamente terminados, lo que es un error desde nuestro punto de vista. Incorpore la cultura del estado beta o elaboración en su empresa y, ante la copia, contraataque con mayor singularidad y/o diferenciación.

Ahora ya puede hacerse una idea más aproximada acerca de si su empresa está cultivando la creatividad o no en su seno. ¿Qué resultado ha obtenido?

Aunque en Repensadores siempre insistimos en que no existe una receta única y que, además, la cultura de la empresa necesita del medio plazo para que los efectos de la creatividad sean realmen­te visibles, prometemos que en un próximo post presentaremos algunas recomendaciones prácticas que pueden resultar de utilidad para la integración de la creatividad en la actividad de cualquier empresa.

Mientras,  puede consultar esta entrada del blog “Cooking ideas”, que repasa algunos productos fracasados que se conservan en un archivo privado (llamado coloquialmente Museo de los Productos Fracasados) situado en la ciudad de Ann Arbor (Michigan, Estados Unidos) ¿Ha visto cuánta idea anda suelta?

 

Comparte!