La cultura, o las necesidades locales, realmente importan a la hora de exportar un producto o servicio. Aunque vivimos en un mundo más y más globalizado, la empresa innovadora ha de ser glocal. Desarrollar esta mirada glocal es fundamental a la hora de gestar una organización innovadora. De forma natural, emprendedores y empresarios tienden a proyectar sus negocios con la mirada demasiado centrada en lo local, por lo que se ha de entrenar a fondo en ellos la capacidad de conectar lo local con lo global.

Es un error común que muchas empresas, incluidas las multinacionales, minimicen el aspecto cultural, y piensen que se encuentra “estandarizado”. No hay mentira más grande en la actualidad. Hoy la expresión “Piensa global y actúa local”, acuñada 30 años atrás por las empresas japonesas, se encuentra más vigente que nunca.

En el blog de David Sasaki, que trabaja para Omidyar Network, la fundación de Pierre Omidyar, creador de Ebay, encontramos una explicación de glocalización que resume bien sus principios: “La globalización significa que un producto local (sushi, zapatillas de tenis, una novela) alcanza a un mercado global. Por su parte, la glocalización es el proceso de adaptar un producto global para que sea atractivo y adecuado para una comunidad local. Con respeto al sushi, lo ves con el desarrollo de los rollos de California y Filadelfia en los Estados Unidos y salsa de soya con sabor jalapeño en México. Para una novela de Isabel Allende como La casa de los espíritus, lo ves en la variedad de tapas que existen en los países donde está publicado. La globalización de un producto significa que sea fácilmente adaptable. Glocalización es cuando realmente se adapta a un lugar específico”.

“Lo que vale es que el producto sea bueno”

En Repensadores tenemos contacto con profesionales que se encargan de vender productos españoles en mercados internacionales, principalmente europeos. En una ocasión, uno de ellos nos contó la anécdota de un productor de conservas, abanderado de la importancia de la calidad del producto –“lo que vale es que el producto sea bueno”- que no entendía por qué en otros mercados diferentes al español, principal destino de sus conservas, los consumidores ponían tantas objeciones al envase o al etiquetado y, sobre todo, a la sostenibilidad o no de su producción. Convencido de su argumento, defendía con vehemencia que el problema no estaba en su producto, sino en los propios ciudadanos de los países del Norte de Europa, que “eran muy raros”. Este es solo un ejemplo de la carencia de visión glocal y sus consecuencias.

Ser creativo e innovador sin comprender lo que ocurre por el mundo es un riesgo excesivamente alto, que al final supone un elevado coste en la viabilidad de las empresas y su cuenta de resultados. Se puede decidir ser innovador exclusivamente en un mercado nacional, pero eso no es óbice para conocer lo que se está cociendo en el mundo, estar al día de las tendencias en el sector u en otros campos de actividad.

En términos empresariales se trata de adaptarse a las peculiaridades e idiosincrasia de cada entorno, conectando con las necesidades y demandas locales. Muchísimos productos y servicios fracasan porque se conciben muy localmente en y para el lugar donde se producen y, a la hora de salir a buscar nuevos mercados, el producto o servicio fallan.

¿Cómo se adquiere esta mirada y visión glocal? Pues fundamentalmente, viajando y conectando con la realidad local a la que te desplazas. Conociendo costumbres, personas, formas de entender la vida distinta a la propia. Descubrir cuáles son sus problemas, cómo los resuelven y de qué forma satisfacen sus necesidades. Convivir con ellos. Liberarse de todos los complejos, prejuicios, ideas preconcebidas, sentimientos de inferioridad o superioridad. ¿Se puede hacer negocios e innovar sin visión glocal? Pues posiblemente sí, pero en Repensadores dudamos que se pueda mantener por mucho tiempo.

Incorpore cinco activadores en su empresa si quiere ser glocal

En su  libro “Creatividad e innovación. Factores clave para la gestión e internacionalización”, el CEO de Repensadores, Juan Pastor Bustamante, incluye una relación de activadores que le servirán para imprimir un enfoque glocal a su empresa. Debe identificar si estos activadores están en el ADN de su empresa, en la cultura de su empresa o, si no lo están, debe ir incorporándolos lo antes posible.

¿Pero cuáles son estos activadores?

  • Diseño
  • Tecnología
  • Tendencias
  • Networking
  • Comercialización y marketing

En Repensadores tratamos de exponer en este blog casos que ejemplifiquen sus propuestas y consejos. Cuando nos referimos a glocalización, un ejemplo muy claro es el que han experimentado los programas de televisión como Big Brother o el Factor X, fórmulas que se han exportado desde EEUU, en su mayor parte, al resto del planeta adaptándolos a las particularidades de cada cultura.

Las diferentes versiones que editan revistas como Vogue en cada país, con sus peculiaridades en diseño y contenidos, ilustran claramente la glocalización (y pueden ampliar detalles en el blog Cheeks or Lips).

El caso de Amazón y su apuesta por la glocalización es reseñable, tal y como explican en el blog www.dooitonline.com.

A otra escala, Hermeneus es también un caso de éxito: una plataforma de venta electrónica de productos de alimentación basada en redes sociales glocales. Buscaron empresarios territoriales que fueran capaces de desarrollar Hermeneus en sus provincias antes de su apertura.

Y usted, ¿cree que su proyecto es glocal? ¿Cómo adapta su producto o servicio a los mercados en los que está establecido o desearía abordar?

Y recuerde, ¡piense global y actúe local!

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