Las personas son un elemento clave en la creación de una cultura de la creatividad en cualquier organización y/o empresa, pero no el único. También contribuyen a estimularla la configuración del espacio (ya reflexionamos en este blog sobre la influencia del espacio en la creatividad), una selección del personal que apueste tanto por el talento creativo como por el respeto a la creatividad, la propia localización donde decidamos ubicar nuestras oficinas dentro de la ciudad, e incluso las alianzas que establezcamos con otras empresas.

La creatividad es uno de los factores que marcan la diferencia entre las empresas innovadoras y las que no lo son. Existen múltiples técnicas para potenciar la creatividad. Son acciones sistemáticas que siguen una pauta para que grupos y/o personas pueden ejecutarlas con el objetivo de propiciar enfoques novedosos e ideas originales

Pero mucho más importante que las técnicas que se emplean es el ambiente en el que se desarrollan y que sirve como estímulo. Una idea surge con más facilidad cuando tenemos el entorno propicio para ello. Una atmósfera donde reine la imaginación, con facilidades materiales, presión laboral nula o casi nula durante la sesión, donde todo aquello que afecte a los sentidos sea tranquilo y se dé cierto grado de comunicación y armonía.

Generar ideas que realmente sean valiosas y que desemboquen en innovación es algo más que sentarse a ver qué se le ocurre a uno o hacer un brainstorming. Aquí tenéis algunas sugerencias para que vuestras sesiones de creatividad sean más ricas en ideas.

Antes de comenzar, es conveniente tener en cuenta:

Objetivo: ¿Qué queremos realmente obtener? ¿Cuál es nuestro objetivo creativo o foco? Es aconsejable redactarlo en una única frase, que se comunicará a los participantes al principio de la sesión: “Queremos ideas nuevas para…”, por ejemplo.
Equipo: unas siete o nueve personas es el número ideal de participantes, preferiblemente del mismo escalafón jerárquico. Es preferible reunir grupos heterogéneos ya que tendremos más visiones y posibilidades.
Tiempo: dos horas sería el tiempo mínimo aconsejable para generar ideas.
Convocatoria: en la invitación a la sesión (escrita de forma que anime a participar) debemos incluir toda la información básica, como el foco creativo, lugar, fecha, participantes, documentación, tareas previas.
Facilitador o dinamizador: una persona debe asumir este rol y encargarse, por ejemplo, de escribir las ideas en una pizarra o en cartulinas colgadas en una pared de manera que todo el grupo las pueda ver. También actuará como moderador, explicando las reglas del juego, dinamizando las técnicas y recordando a los participantes que no deben cuestionar ninguna idea con juicios o críticas antes de la fase de la evaluación.
Compartir: es sumamente importante que se comparta toda la información necesaria para la generación de ideas; de ella pueden surgir esos nuevos enfoques que estamos buscando.
Predisposición: es fundamental que todo el mundo esté predispuesto y concentrado para aportar el máximo durante la sesión. Cualquier interrupción, si no forma parte de la dinámica, es fatal para el proceso creativo.
Sala: el espacio donde se realice la sesión tiene que ser amplio, para que todo el mundo esté cómodamente sentado. Luz natural y ventilación son muy recomendables porque influyen positivamente en el rendimiento de los participantes. Tiene que ser un espacio donde se puedan poner etiquetas y colgar cartulinas de las paredes.
Material: tacos de post it, preferiblemente grandes para poder escribir sin dificultad, ordenador con conexión a internet por si hay que buscar referencias durante la sesión, proyector para poner alguna presentación, paquete de folios para tomar apuntes por parte de los asistentes o para realizar técnicas de creatividad, rotuladores o bolígrafos, rotafolios o papelógrafo, cinta o algo para colgar papeles en la pared con ideas, conclusiones…

Una insólita sesión de creatividad en India.

Una insólita sesión de creatividad en India.

 

Cierto es que sobre el papel (o el blog) todo cuadra a la perfección, pero cuando uno decide poner en marcha lo aprendido, se vuelve más complejo. Ocurre en muchos campos, pero en creatividad suele generar más frustración y abandono que en otros. Además, en las empresas no suelen asesorarse por expertos para incorporar la creatividad. Actuar así deriva normalmente en desaciertos frecuentes, que hacen que el impulso a la creatividad no dé frutos en el corto plazo y en ocasiones se opte por postergarlo para otro momento.

Aplicando técnicas y procesos probados de creatividad y generación de ideas las empresas pueden generar productos o servicios innovadores que les ayuden a ser más competitivas o a entrar en un nuevo mercado, pero para dar los primeros pasos es muy útil dejarse asesorar y contar con el apoyo y la experiencia de especialistas en la materia.

En Repensadores podemos ayudarte a dar esos primeros pasos. Si no conoces nuestros servicios, te animamos a que lo hagas en nuestra web, y, por supuesto, a que solicites información en info@repensadores.es. ¡La verdadera creatividad está en tu equipo, pero puedes aprender a estimularla con Repensadores!

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