¿Qué tienen en común un yogur de larga duración y una empresa especializada en dar empleo a personas con autismo? ¿Y una aplicación para tabletas que ayuda de forma personalizada al desarrollo de las habilidades cognitivas de los niños? Las tres son iniciativas de innovación social, un fenómeno que no es nuevo –muchos defienden su existencia desde hace tiempo- pero que ahora concentra de nuevo el foco de interés de Estados, empresas, profesionales y ciudadanos como una herramienta imprescindible para hacer frente a la crisis económica y social, como respuesta a muchos de los problemas que el mercado y el sector público no han podido solucionar.

Migurt es un tipo de yogur, desarrollado en Venezuela por la compañía venezolana Empresas Polar y la española Grupo Leche Pascual, que recibió en 2013 el Premio Codespa a la Innovación Social  por este producto. ¿Dónde está la innovación social? Dado que no necesita mantenerse en frío, Migurt facilita el acceso a este nutritivo producto lácteo a un amplio sector de la población que antes no lo tenía a su alcance por falta de medios.

Otra multipremiada es Infantium, una plataforma de aplicaciones educativas que analiza en la nube y en tiempo real los datos relativos a la estrategia que cada niño usa al resolver las actividades, para recomendar el mejor contenido y así potenciar al maximo su aprendizaje, creando rutas individualizadas. Esto es, big data al servicio de la educación. Según su CEO y fundadora, Karen Márquez, que recibió en 2013 el premio a la Innovadora Social de Innovadores Menores de 35 España del MIT Technology Review, puede servir para reducir la brecha digital de los países emergentes.

Las personas afectadas por el autismo tienen unas características especiales que las distinguen: la atención al detalle, las habilidades lógicas y analíticas muy desarrolladas, una capacidad superior a la media para concentrarse durante largos períodos de tiempo y la tolerancia cero al error. Todas ellas convierten a los autistas en “especialistas” en realizar tareas repetitivas, como pruebas de software o entrada de datos. Specialist People Foundation es una innovadora consultora danesa que saca partido a esta gran “especialización” ocupando a los autistas en servicios dentro del campo de la tecnología que se ofrecen a empresas como Microsoft, CSC o Deloitte. Su promotor, Thorkil Sonne, cuya hija padece autismo, tiene un objetivo claro: crear 1 millón de puestos de trabajo en el mundo para las personas con autismo y otras discapacidades. En septiembre de 2013 comenzaron a operar en el centro internacional de innovación EsadeCreapolis, ubicado en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Son solo tres ejemplos, pero podéis conocer algunos más en este vídeo del programa “Para todos la 2” de RTVE , de la mano de Antonella Broglia, experta en innovación social.

No hay una concepción única sobre innovación social a nivel europeo, así que hemos elegido otro vídeo en el que los propios emprendedores sociales explican su filosofía para entender mejor el concepto.

En este post, sólo pretendíamos hacer una primera aproximación al fenómeno de la innovación social, pero si queréis ampliar información, os traemos unas propuestas:

  • Si te interesa una versión académica, pero no muy larga. : “La era de la innovación social”, un artículo escrito en su blog por Xavier Ferràs Hernàndez, consultor y profesor de Innovación, Estrategia, Entrepreneurship y Tecnología.
  • Si necesitas estar al día: Stanford Social Innovation Review, una website en la que encontrarás amplia información sobre este campo (aunque parte de ella está reservada a suscriptores) (en inglés).
  • Si quieres conocer qué opina la Unión Europea: “Guide to social innovation”. También puedes seguir la cuenta @SocEntEU en Twitter.
  • Si tienes una idea socialmente innovadora: Momentum Proyect España, un programa integral de formación, acompañamiento estratégico, visibilidad, acceso a financiación y seguimiento, que permite a los emprendedores crecer y escalar su impacto social.
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