Qué duda cabe que el networking es un elemento indispensable para la innovación. Contribuye sobremanera a “abrir” la empresa o la organización al exterior. Viene bien para crear sinergias y estimula la creatividad, ya que nos descubre nuevas formas de contemplar el mundo, aportando  inspiración e ideas inesperadas.

En la cultura latina (o al menos en la española), el networking se hacía tradicionalmente en la plaza, en el bar, en el vecindario, en la iglesia. Hoy, influenciados por el mundo anglosajón –quizá menos dado a las efusiones callejeras-, el networking se ha institucionalizado y muchos organismos programan sesiones específicas para facilitarlo. Nuestro CEO Juan Pastor Bustamante, por ejemplo, fue el encargado de dinamizar una de estas sesiones para emprendedores creativo-culturales en el marco de los Encuentros Internacionales de Gestión Cultural Pública 14.

Pero hoy no vamos a referirnos a este networking, sino a las relaciones personales y cómo, utilizadas estratégicamente, pueden ayudarnos a ser más creativos. ¿Sorprendidos? Seguramente pensaréis que establecer relaciones personales es algo que surge de manera natural y que cualquier estrategia desvirtuaría el sentido de una relación así, que ha de ser íntima y generosa. ¿Pero no debe ser desinteresada? Por supuesto.

Todd Henry, experto en creatividad empresarial y autor de “Creatividad práctica” (“The accidental creative” en su versión en inglés), propone en su libro tres estrategias para sacar partido creativo a nuestras relaciones personales. Para Todd, “unas relaciones personales vibrantes son cruciales para mantener la creatividad en el tiempo”. Las estrategias son tremendamente prácticas y muy sencillas de aplicar, por lo que vamos a resumirlas en este post:

  • Estrategia 1: empezar el círculo. Formad un pequeño grupo de personas que se reúna periódicamente (una vez al mes es perfecto), pero no sólo para tomar unas copas y charlar. Buscad un lugar tranquilo e íntimo (una cafetería, un saloncito de hotel o la vivienda propia) e invitad a personas que puedan inspiraros con su visión o su experiencia. Vuestra creatividad os lo agradecerá. El encuentro ha de girar en torno a tres preguntas dirigidas a los asistentes: ¿En qué estamos trabajando? ¿Qué nos inspira? ¿En qué nos gustaría progresar? Estas sesiones servirán para vivificar nuestra creatividad o para dirigir acertadamente nuestro esfuerzo, porque el riesgo es más llevadero si sabemos que hay alguien a nuestra vera. Si visitáis la web Accidental Creative, veréis que se han puesto en marcha círculos creativos por medio mundo.
El evento Café y Periodismo se aproxima al concepto de círculo creativo.

El evento Café y Periodismo se aproxima al concepto de círculo creativo.

 

  • Estrategia 2: el cara a cara. Buscad a una persona de vuestra confianza y mantened un cara a cara con él o ella. En estas reuniones de a dos, las personas han de compartir los nuevos conocimientos y recursos que han adquirido desde la última vez que se vieron. Este compromiso obliga a mantener un ritmo de estudio o de aprendizaje regular porque tendremos que “rendir cuentas” de lo que hicimos. Para que den frutos, los cara a cara han de ser periódicos, sobre temas variados y de interés común, y con alquien a quien se respete y admire. También es conveniente preparar el cara a cara con contenido para hablar unos 15 minutos.
  • Estrategia 3: formar un equipo básico. En “Creatividad práctica”, Todd Henry propone al lector crear “una junta directiva personal”. “Buscar a personas que tengan una experiencia significativa en áreas que desconocemos, personas con quienes tengamos una afinidad, que quieran que triunfemos y que quieran dedicarnos tiempo para ayudarnos a conseguir nuestras metas”, explica. Sus consejos a la hora de formar este equipo básico son: pagar siempre la cuenta si los encuentros son para tomar un café o comer juntos, no recurrir a colegas de nuestra empresa, buscar personas visionarias y que procedan de sectores diferentes.

Las relaciones con otras personas son una de las fuentes de creatividad más enriquecedoras e invertir en ellas reportará sus frutos. Estas tres estrategias os ayudarán a cultivarlas y a estimular vuestra creatividad. ¿Cómo las cuidáis vosotros? ¿Os gustaría compartir vuestras “técnicas”? Enviadnos un tuit con vuestras experiencias a @esrepensadores.

Nota: La foto que ilustra este post se ha publicado bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC 2.0) en el Flickr del usuario Café&Periodismo.

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