¿Buscas financiación para un proyecto innovador? En un contexto de crisis económica generalizada, encontrar fondos para el desarrollo de proyectos de innovación resulta harto peliagudo. Los emprendedores e innovadores continúan encontrándose con grandes barreras.

Apuntemos un dato. El Barómetro Internacional de Financiación de la Innovación 2012, elaborado por la consultora Alma CG en colaboración con la Fundación Cotec, revela que la financiación de la innovación de las empresas españolas disminuyó un 34% en ese año.

Antes de la crisis, empresas y emprendedores acudían a los bancos y cajas, a través de una extensa red de oficinas que llegó a 40.000. Hoy, las entidades financieras, especialmente en España, ya no pueden responder adecuadamente a las necesidades de sus clientes, y esto obliga a buscar vías de financiación no bancaria o alternativas. La sequía del crédito no será de corta duración, ligada como está a la profunda transformación del negocio bancario.

La innovación necesita financiación alternativa a la bancaria

Fotografía de Arthur Rothstein/Library Of Congress Library of Congress, Prints & Photographs Division (1936).

 

Nos gustaría recordar también que en España los bancos todavía representan el 80% de las fuentes de financiación, mientras que en otros países este porcentaje es muy inferior. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo el 20%-30% (según las fuentes) de las necesidades de financiación empresariales son cubiertas por bancos. En Alemania es un 65%.

Paralelamente, la crisis global, la tecnología y, en el caso de España, los recortes generalizados han creado un caldo de cultivo idóneo para el desarrollo y la multiplicación de fórmulas de financiación alternativas a las tradicionales. Nos vamos a referir en este blog a tres de ellas: el crowdfunding, las comunidades de crédito y la banca ética. En este primer post, analizaremos el crowdfunding.

Crowdfunding significa financiación colectiva. El crowdfunding -o financiación entre muchos- es la cooperación de un grupo o red de personas que apoya o financia el proyecto de un tercero, bien sea económicamente, o bien sea con otros medios, usualmente recurriendo a internet. Esto es, muchas personas aportan cantidades pequeñas de dinero para financiar algo. También se denomina microfinanciación colectiva o micromecenazgo.

Inspirado en los principios del crowdsourcing (término acuñado por el escritor y editor de la revista Wired y que hace alusión a la externalización de tareas que, tradicionalmente, realizaba un empleado o un colaborador externo, a un grupo numeroso de personas o una comunidad a través de una convocatoria abierta), ha sido identificado por The Wall Street Journal como una alternativa viable al capital riesgo. El crowdfunding representa una fuente alternativa de financiación que puede complementar a la inversión privada o suplir la reducción de ayudas públicas. El 5 de abril de 2012 el gobierno de Barack Obama promulgó el Jumpstart Our Business Startups Act o JOBS Act, una ley que permite a las startups de Estados Unidos financiarse gracias a las aportaciones de la comunidad de internautas, vía plataformas de crowdfunding.

¿Qué gana el inversor? En lugar de acciones o dividendos y a cambio de una pequeña cantidad de dinero, la persona inversora recibe una retribución en forma de dinero, regalo o recompensa inmaterial. Una mención, un trato preferencial o la obtención de un obsequio exclusivo de la marca pueden ser los beneficios del inversor.

Sus orígenes están ligados a la música. En 1997, el grupo de rock Marillion consiguió, mediante las donaciones de sus fans a través de Internet, fondos por valor de 60.000 dólares para su gira por Estados Unidos. La película El Cosmonauta es el caso más conocido en España y quizá el primer proyecto en utilizarlo.

Pese a todo, el crowdfunding no es absolutamente innovador. No hace tantos años en España era frecuente que un nutrido grupo personas se pusiera de acuerdo para fundar una sociedad para uso comercial, industrial o de ocio. Lo que cambia ahora es la tecnología.

Una plataforma de crowfunding online promociona y publicita el proyecto en su red para poner en contacto a los emprendedores con los usuarios para que estos se involucren en él económicamente. Normalmente, se establece una cantidad a recaudar y se acota un límite de tiempo para alcanzar dicha cantidad, de manera que los proyectos sólo reciben el monto acordado en caso de alcanzar la cifra.

En España han surgido múltiples plataformas de financiación colectiva, pero quizá las más activas sean Lánzanos, Verkami  y Goteo.

No todo son parabienes en la financiación colectiva, también han surgido críticas, como la que suscitó el restaurante Eleven, en Tribeca (Nueva York), que pedía 500 dólares por convertir al pagador en propietario perpetuo de una silla en el local y a cambio obtenía prioridad en las reservas y descuentos de hasta un 25%. Otros reproches responden a la falta de rigor a la hora de evaluar si es posible fabricar aquello para lo que se solicita financiación.

Pero es una fórmula que está creciendo. Según la consultora especializada Massolution, el dinero recaudado en campañas en 2012 creció en todo el mundo un 81%. En Europa no tanto (+65%), pero alcanzó un volumen de 945 millones de dólares. Un buen pico… ¿no os parece?

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