Con un 70% de municipios de carácter rural en España, y una tercera parte de la población habitando en ellos, el emprendimiento en esa parte del territorio español tiene una gran repercusión en el cómputo global. No es un asunto menor. Los emprendedores que optan por poner en marcha sus proyectos en ese entorno se enfrentan a algunas dificultades añadidas, como el aislamiento o menos infraestructuras a su alcance. Aunque algunos estudios avalan un mayor espíritu emprendedor en el mundo rural, surgen iniciativas que tratan de paliar sus desventajas frente a los nuevos empresarios “urbanitas”.

Para el Informe GEM 2012 (Global Entrepreneurship Monitor), los valores y percepciones emprendedores son muy similares en la España rural y en la urbana, aunque la población que vive en ciudades percibe mejores oportunidades para iniciar un negocio propio. Sin embargo, según este estudio –que mide la capacidad emprendedora en países y regiones-, la tasa de población de 18 a 64 años involucrada en un proceso emprendedor es del 29,8% en la España rural y un 26,1% en la urbana. Se podría deducir entonces que los habitantes de nuestros pueblos son más emprendedores que los de las ciudades.

Obviamente, hay un mayor emprendimiento en los sectores extractivo y transformador en el caso rural y más emprendedores que se inclinan por el sector servicios o actividades orientadas al consumidor en las ciudades. Innovación y competitividad están más presentes en las iniciativas que surgen en zonas urbanas, pero ambas se aproximan en el uso de nuevas tecnologías, ya que los emprendedores rurales han ido avanzando, y mucho, en este terreno.

Otro informe, “Perfil psicológico y motivacional del emprendedor en el medio rural”, realizado por la Fundación Rodríguez de la Fuente, señala claramente que “en contra de algunas creencias, el medio rural constituye en la actualidad un vivero para el desarrollo de la actividad emprendedora”. “Existe un amplio abanico de posibilidades para desarrollar la actividad emprendedora en el medio rural, así como un alto nivel de motivación (…) para el desarrollo de actividades emprendedoras y de innovación. A pesar de las dificultades de la coyuntura socioeconómica actual (y a pesar también de la lentitud y parsimonia con que se producen los procesos de cambio social y cultural en el medio rural), la actividad emprendedora constituye un recurso fundamental para promover la movilización de los recursos de la propia comunidad rural para encontrar vías de futuro y de progreso. En consecuencia, puede afirmarse que el medio rural ofrece oportunidades estratégicas de gran relevancia para el desarrollo de actividades emprendedoras”, defiende el informe.

Pero la misma fundación, que vela por el legado del célebre naturalista, aborda en otro estudio Análisis de las barreras a la actividad emprendedora en el medio rural cuáles son las principales barreras que debe vencer el emprendedor rural:

  • Localismo. ¿Las ideas emprendedoras deben basarse exclusivamente en los recursos propios del medio rural (recursos endógenos) o, por el contrario, han de buscarse en entornos de fuera del medio rural? ¿Hay que romper la inercia de que el mundo rural no es un escenario para hacer cosas que no se puedan hacer en el mundo urbano? ¿Las ideas innovadoras de emprendimiento no deben modificar radicalmente la “fisonomía” del medio rural?
  • Aislamiento. En el medio rural puede producirse un bucle fatalista: un entorno aislado está condenado a estar aún más aislado, por la falta de infraestructuras.
  • Individualismo. Un estereotipo muy extendido sobre el habitante rural es su individualismo, que puede perjudicar al emprendedor, por lo que la cooperación y la conectividad, aún en forma de redes apoyadas en las tecnologías de la información, adquiere gran relevancia para hacer frente a esta barrera.
  • Desconocimiento. El informe se refiere “tanto a la falta de información de los “urbanitas” sobre los criterios para elaborar una idea precisa, viable y oportuna en el medio rural, como a la falta de información de los “ruralitas” sobre el producto o servicio que pueda tener mejor salida en el medio urbano”. Querer y no saber puede suponer un bloqueo.
  • Rutina mental. Los entornos rurales pueden mostrar también cierta pereza o cerrazón mental hacia ideas innovadoras y repetir emprendimientos que ya han tenido éxito en otras zonas.
  • Escala de la actividad emprendedora. Existe la idea de que una actividad emprendedora en el medio rural ha de ser por necesidad, de escala reducida, aunque es cierto que el campo plantea dificultades de potencial demanda o de sobrecoste por la distribución. Ciertos bienes y servicios no pueden planearse en el medio rural desde una estricta lógica del mercado y de la rentabilidad de una actividad. En ocasiones, los habitantes del medio rural optan por lo que podríamos denominar “poli-negocios” o varias actividades complementarias.
  • Límites de la formación. Las personas que viven en entornos rurales sienten que no tiene acceso a las mismas posibilidades de formación que las de ciudad, especialmente cuando se trata de especialización o actualización de nuevos conocimientos o cuestiones emergentes, y lo viven como un handicap que puede dar al traste con las ideas emprendedoras tempranas. Exigen soluciones urgentes a esta barrera. Igualmente reclaman “explorar las posibilidades de programas de I+D en el medio rural, particularmente en relación con la actividad vinculada a la biodiversidad y los recursos naturales”.
  • Financiación. Aunque las dificultades financieras son comunes al emprendedor rural y urbano, según el informe de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, las líneas que se definan deberían conocer las necesidades específicas del primero. “Poner en marcha iniciativas, no necesariamente muy costosas, que ofrezcan un mínimo cauce para desarrollar una idea y poner los cimientos de una actividad emprendedora”, señala.
  • Nivel de autoestima. En ciertas áreas existe un déficit de aprecio por lo propio y no se ve como posible fuente de oportunidades nada de lo que forme parte del tejido social, productivo y económico rural. Cuantas veces habremos oído a sus pobladores: “Aquí no tenemos nada”, cuando un análisis riguroso suele evidenciar justamente lo contrario, una gran riqueza y potencial.
  • Vertebración territorial. La amplia variedad de tipologías urbanas en España, el ya mencionado aislamiento, la dispersion, la falta de vertebración territorial y la pluralidad de entidades locales no son factores que ayuden a emprender en el medio rural. Sus protagonistas reclaman un modelo de gestión territorial para el medio rural diferente.
  • Cortoplacismo y la falta de cultura de riesgo. No exclusivos del medio rural, factores como el miedo al fracaso o a dañar la propia imagen se agudizan en las pequeñas comunidades rurales donde el “qué dirán” tiene un peso mayor.

Estas 11 barreras no se lo ponen fácil a los emprendedores rurales en España, pero en Repensadores nos gustaría decir a su favor que el medio en el que viven forja en ellos una resiliencia que quizá no tengan sus homólogos instalados en las ciudades. Y, para lo que están en ese camino, hemos recopilado algunas iniciativas interesantes que han surgido para facilitarles el viaje.

  • Programa “Emprender para conservar”. Promovido por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, apoya la creación de tejido económico que contribuya a la conservación de espacios naturales protegidos.
  • Red Española de Desarrollo Rural (REDR). Es una asociación sin ánimo de lucro que promueve un modelo de desarrollo rural integral con 12 redes territoriales que engloban a casi 200 grupos de acción local (o grupos de desarrollo rural) de toda España, los cuales gestionan programas e iniciativas relacionadas con el desarrollo rural.
  • Asociación de Emprendedores Rurales, cuyos objetivos son, entre otros, promover y difundir la cultura emprendedora en zonas rurales y facilitar el networking.
  • Efeagro. Ofrece información sobre iniciativas de emprendedores rurales.
  • Emprende Rural. Una web para ayudar al emprendedor rural de la provincia de Burgos con herramientas y recursos.
  • Emprende Natura  es una escuela para aquellos emprendedores que quieren salir de la ciudad e instalarse en el medio rural a través de formación y asesoramiento de alta calidad. Organizan en El Escorial una feria del emprendedor rural.
  • Nansa Emprende. Iniciativa de la Fundación Botín orientada al fomento y promoción de proyectos empresariales en el valle cántabro del Nansa y Peñarrubia y las comarcas cántabras de Saja-Nansa y Liébana.
  • Emprendedores Verdes en el Medio Rural. Es un proyecto dirigido a formar, sensibilizar e informar a trabajadores, autónomos y emprendedores sobre las potencialidades que ofrece el medio rural en materia de generación de empleo verde y nuevas actividades económicas sostenibles.

En Repensadores contamos con una amplia experiencia en acompañar a emprendedores rurales a poner en marcha iniciativas innovadoras. Si quieres ampliar información al respecto, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en la dirección de correo electrónico info@repensadores.es.

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