Hace un tiempo, rastreando la web, nos topamos con una iniciativa que nos gustó mucho: David frente a Goliat. Un proyecto para fomentar la cultura innovadora a través de los ejemplos de pymes que, gracias a la innovación, logran situarse en mercados dominados por gigantes.

El resultado de la iniciativa son 13 historias, cuatro de ellas contadas a través de cortos documentales, donde las propias pymes desgranan inquietudes, filosofías y horizontes con el denominador común de la innovación como estrategia para competir en el mercado. Localizadas en Galicia, Castilla y León, Asturias, Aragón, Cantabria, País Vasco y Canarias, son pymes de sectores maduros y emergentes (alimentación, educación, deportes y juegos, fabricación de hardware o comunicación) que demuestran que las pequeñas y medianas empresas también pueden innovar.

Pymes e innovación, desmontando mitos

No sólo pueden, sino que deben. Innovar es clave para la pyme. Para muchas pequeñas y medianas empresas europeas, y por supuesto españolas, la permanencia en el mercado, la continuidad de su éxito y un crecimiento sólido depende de ello. La innovación ya no es una opción para las empresas sino un deber; se necesitan empresas con cultura innovadora. Y sin embargo, la innovación sigue siendo uno de los retos pendientes de las pequeñas y medianas empresas españolas.

En estas afirmaciones coincidimos todos los agentes implicados, expertos, administraciones, empresarios, formadores, pero la experiencia de quienes trabajan pegados a la realidad empresarial advierte que muchas pymes siguen atadas a algunos mitos o lugares comunes que frenan su capacidad innovadora:

  • La innovación es solamente para empresas grandes y multinacionales. Cuando piensan en innovación, imaginan fuertes inversiones en I+D, en laboratorios y unidades en el seno mismo de la empresa, donde se producen innovaciones de producto. Algo fuera del alcance de las pymes. Este tópico no es ya del todo cierto. A diferencia de otras épocas, ha aparecido una amplia gama de actividades de innovación no tecnológica, especialmente relevante en el sector servicios. Muchas innovaciones no se generan en un laboratorio, sino que derivan de la demanda, del contacto con los usuarios, del aprendizaje en el día a día. Innovar no es invertir exclusivamente en I+D, sino también desarrollar nuevas ideas en el modo de hacer empresa, buscar nuevos mercados, fomentar el asociacionismo empresarial, encontrar nuevas vías de comercialización de los productos, diferenciar nuestro producto o renovar las formas de producción. Y en esta nueva innovación, las pymes tienen mucho que decir; y además, aunque no se lo crean, cuentan con ventajas.
  • Las pymes no disponen de recursos económicos para innovar. Es cierto que el acceso a la financiación es una barrera que tiene que superar la pyme a la hora de innovar. Pero existen fuentes de financiación alternativas que, si no invalidan esta premisa de forma taxativa, al menos la ponen en entredicho.
  • Las pymes no tienen recursos humanos apropiados. A las pymes les cuesta retener a los recursos humanos más cualificados, que optan por empresas mayores y con más recursos. Pero su flexibilidad puede suplir esta limitación. Al ser más pequeñas y ágiles, las pymes tienen menos inercia para llevar a cabo cambios. Con más empleados y más burocratizadas, las empresas de mayor tamaño se enfrentan a costumbres más arraigadas que frenan las innovaciones. Otra ventaja para innovar es que los trabajadores de pymes generalmente tienen actividades menos rutinarias y responsabilidades diversas, por lo que es más fácil una comunicación fluida y la posible identificación de áreas potenciales de mejora. Por su naturaleza y tamaño, es también habitual que exista más comunicación entre empresas pequeñas y medianas y no es tan extraño que exista colaboración entre competidores, lo que aumenta las posibilidades de éxito de la innovación.
  • Las pymes no colaboran con el entorno. En España aún falta un diálogo lo bastante fluido entre todos los agentes encargados de impulsar la innovación, lo que perjudica a la pyme, más necesitada de un entorno regional que favorezca la actividad innovadora. Tampoco es la norma que las pymes cooperen con otras empresas en proyectos de innovación. No obstante, ambas realidades pueden ser una ventaja. Su mayor integración en el tejido productivo e institucional de la región en la que están localizadas refuerza su participación en los procesos de creación y difusión de las innovaciones. Y cuando existen redes regionales de empresas los procesos territoriales de innovación se estimulan.
  • Las pymes innovan de manera reactiva. Su comportamiento ante la innovación es defensivo y no suelen realizar una planificación estratégica de sus actividades innovadoras. La innovación en pymes tiene un marcado carácter market pull (también denominado tirón de la demanda), en el que innovaciones surgen como respuesta a una necesidad de demanda del mercado y en las que el cliente desempeña un importante papel tractor. Muchas veces, las pymes se ven impulsadas por sus propios clientes para realizar nuevos desarrollos. Un tipo de innovación que cobra nueva vigencia en la actualidad, dado que la influencia de la orientación al cliente sobre la innovación es absolutamente positiva, pues permite detectar sus necesidades y desarrollar eficazmente nuevos productos que las satisfagan. Aquí, su proximidad al cliente es una ventaja superlativa.
  • Insuficiente implicación y compromiso de la dirección. En las pymes, el poder y toma de decisiones suele estar concentrado en un propietario/gerente. Frecuentemente, reacio a delegar. Pero tampoco todos los empresarios de pymes son iguales y, aunque su actitud personal (reactiva o proactiva) tiene un impacto importante en la innovación, abundan también las pequeñas y medianas empresas con un gerente de segunda generación, que ha estudiado en universidad, con una actitud creativa, que acude a una mayor variedad de fuentes externas y que consigue buenos resultados del contacto con universidades y centros de investigación.

A todas esas pymes que quieren desmontar estos mitos –y a las que ya lo están haciendo- les recomendamos el libro “CxI. Creatividad e innovación. Factores clave para la gestión e internacionalización”, donde encontrarán recursos útiles para poner en práctica en su organización. ¡Feliz lectura!

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