La creatividad es, en la actualidad, más importante que nunca, porque “desarrollar al máximo nuestra capacidad creativa es un reto esencial, puesto que nos va a permitir mirar las cosas de un modo diferente, imaginar nuevas posibilidades, idear soluciones para nuestros problemas, crear en definitiva nuevas formas de hacer las cosas para evolucionar y progresar”. Esto es, innovar. Esta frase está extraída del informe “Artes y emociones que potencian la creatividad”, publicado por la Fundación Botín, que aboga por la recuperación de las artes en la formación de todas las personas (no sólo de los artistas) debido a los beneficios que producen en su desarrollo personal y social y, especialmente, por la capacidad que tienen para potenciar la imaginación y la creatividad. “Nos interesa”, dice el estudio, “utilizar la implicación de las personas en actividades artísticas para aumentar su creatividad, tanto en su vida cotidiana, como en el ámbito profesional”.

artes creatividad innovaciónFuente: Flickr – Varios Autores. Licencia Creative Commons.

El informe completo está disponible en la web de la fundación, pero hoy, desde este espacio de reflexión y divulgación en que se ha convertido nuestro blog, queremos extraer algunas de sus conclusiones, con las que coincidimos plenamente. Aquellas que explican por qué seis disciplinas artísticas pueden estimular nuestra creatividad, también en empresas y organizaciones.

  1. Cine. Con su multiplicidad de argumentos y puntos de vista, puede proporcionar una eficiente herramienta para aflorar operaciones provocativas y estimular el pensamiento lateral. Contemplar imágenes aviva el pensamiento, estimula el recuerdo, fomenta interconexiones, potencia la imaginación y la capacidad inventiva. El cine, con su capacidad de plantear y representar problemas y situaciones de manera global, se descubre como un medio idóneo para formular toda suerte de especulaciones y de posibilidades. Y dicha capacidad de interrogación se halla en la base misma del trabajo creativo.
  2. Teatro. El arte dramático influye en la confianza en uno mismo, en la empatía, en el proceso de aprendizaje, en la capacidad de cooperar y colaborar, en la concentración y la memoria, en el liderazgo. También puede mejorar la tolerancia, el pensamiento divergente, la fluidez de ideas y la flexibilidad. Cualidades todas que, en el contexto social y laboral actual, son un activo importante en todas las áreas de la vida. Y también un recurso clave en procesos de innovación empresarial.
  3. Música. En las orquestas, coros y bandas de música aprendemos que el éxito depende del trabajo en equipo y de la cooperación, descubriéndonos así todas las ventajas que conlleva participar en un equipo creativo. La música aumenta la inteligencia espacio-temporal y su rendimiento, lo que ayuda a resolver complejos problemas espaciales.
  4. Artes plásticas. Las artes plásticas, tanto en lo que respecta a la observación como a la creación, afectan a nuestras vidas y nos inducen a ser creativos e innovadores. El informe cita a Carlo Ridolfi, quien ya en el siglo XVII sugería que “la pintura no vuelve excéntrico al hombre, como mucha gente cree; más bien, lo vuelve diestro y adaptable a cualquier situación”. Ridolfi defendía que la creación artística nos da más flexibilidad en habilidades y creatividad, una teoría que coincide con la concepción contemporánea del potencial del arte.
  5. Literatura. Leer nos ayuda a ser más empáticos, más tolerantes ante lo diferente, porque podemos ponernos en la piel de los demás y leer su mente. Adoptar la perspectiva de otras personas supone un tipo de inteligencia inter e intrapersonal, unas formas de inteligencia cada vez más importantes en la sociedad moderna. La colaboración en el trabajo (trabajo en equipo) y el espíritu creativo dependen de la estima (apreciar los valores de los demás) y de la autoestima (apreciar nuestros propios valores y capacidades). Además, estudios de neurociencia literaria revelan que las experiencias emocionales quedan almacenadas y pueden recuperarse mucho más tarde en un nuevo contexto con otras imágenes que aparentemente no guardan relación, creando nuevas intuiciones y avances creativos.
  6. Danza. “Todos y cada uno de nosotros deberíamos mover el esqueleto, tal y como nos anima a hacer Madonna en “Get into the Groove”, recomienda Marja Kokkonen, la autora del capítulo dedicado a la danza. Porque además de reducir el estrés y aumentar la satisfacción vital, la danza fomenta la creatividad. Kokkonen cita estudios recientes (2012), que han demostrado que el movimiento y el pensamiento creativo y flexible suelen estar interrelacionados: los participantes en la investigación que realizaban movimientos fluidos con las manos demostraron tener una mayor creatividad en tres áreas: la generación creativa, la flexibilidad cognitiva y la asociación remota.

Sigamos los argumentos del informe y, en esta época estival de días largos y más tiempo de ocio, aprovechemos para estimular nuestra creatividad y exploremos cualquiera de estas disciplinas artísticas. La innovación nos lo agradecerá.

Y si le ha gustado este post, compártalo. ¡Gracias!

Comparte!