Encontrar empresas con departamentos de innovación o departamentos de I+D+i en sus estructuras no es infrecuente. Lo que sí es un poco raro aún es hallar un departamento de creatividad e innovación. Este hecho es una evidencia de la desconexión o desequilibrio que suele producirse en las organizaciones entre estas dos materias, que a nuestro juicio son igual de importantes. La creatividad es activadora de la innovación.

Cuando las empresas a las que asesoramos o con las que trabajamos nos consultan si deben o no crear un departamento de creatividad e innovación, solemos plantear a sus responsables que hagan algunas reflexiones previas.

departamento de creatividad e innovación

La primera idea que solemos trasmitirles es la importancia de contar con una persona encargada de estimular, dinamizar y gestionar la creatividad e innovación en las organizaciones. No puede ser una responsabilidad diluida entre varias personas y tampoco es aconsejable que la persona designada, además de todas las funciones habituales de su puesto de trabajo, asuma como extra este nuevo cometido.

Si queremos dar a la creatividad e innovación la importancia que merecen, hemos de apostar por ellas e invertir en la contratación de un responsable en exclusiva y en dar forma a un departamento de creatividad e innovación. No obstante, tendencias como la innovación abierta, la innovación dirigida por los usuarios y las aceleradoras de innovación, nos dicen que la innovación debe desarrollarse tanto de forma interna en la organización como externamente. Esta corriente va a ir creciendo cada vez más. Pensar que la creatividad e innovación es responsabilidad única de los miembros de la organización es perder la posibilidad de aprovechar el talento creativo que existe fuera.

Por lo tanto, hay que combinar acciones internas con acciones externas para incorporar de forma constante ideas y aire fresco. Mezclar concursos de ideas internos y colaboraciones con universidades. Invertir en una startup innovadora y desarrollar un proceso de I+D+i es totalmente compatible dentro de una estrategia de innovación. Y este modelo mixto puede ser aplicado tanto a grandes empresas como a pymes. Se trata de estar abierto para identificar el talento u oportunidades de innovación y tratar de aprovecharlos.

Recursos mínimos aconsejables

Pero es necesario disponer de recursos para obtener resultados. En muchas empresas se percibe la inversión en innovación como un gasto y no como una inversión. Por lo que se destinan medios exiguos y se esperan prontos resultados. Estos recursos aconsejables se pueden concretar en: un responsable como mínimo y un equipo de una dimensión coherente con el tamaño de la empresa. Es importante destinar un presupuesto a este departamento y, evidentemente, fijar unos objetivos.

Cuando pensamos en el perfil de un director de un departamento de innovación, se tiende a pensar que debe ser un ingeniero y, si hablamos de un departamento de creatividad, alguien procedente del mundo de la publicidad y la comunicación. Nuestra recomendación, cuando se vaya a seleccionar a un aspirante para un departamento de creatividad e innovación, es que, más que un perfil académico concreto, se busque un candidato con una personalidad que se ajuste a la exigencias del puesto: capacidad de automotivarse y motivar a grupos, tolerancia al fracaso, aptitud para ser facilitador, dotes de comunicación para hablar en público, visión glocal y, fundamentalmente, orientación al mercado y a resultados.

Es aconsejable fichar personas intraemprendedoras, que sepan identificar posibilidades de negocio, que puedan desarrollar planes de empresa, que los pongan en marcha o que busquen las alianzas para conseguirlo. Muchos fracasos en innovación se producen por tener responsables con un perfil muy técnico y poca visión de mercado. Equilibremos estos dos ámbitos, técnico y mercado. Si es importante generar productos y servicios innovadores, más importante es saber venderlos.

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