La creatividad es un recurso natural renovable e ilimitado. Es como un músculo que se puede entrenar, una capacidad que se puede aprender y mejorar. A veces, la inspiración y las ideas acuden a nuestros pensamientos sin más, y luego, cuando más las necesitamos, no surgen. Experimentamos bloqueos de nuestra creatividad. Sir Ken Robinson, reconocido experto en creatividad y educación, defiende que “todos somos creativos y creadores pero en ocasiones necesitamos saber cómo entrenarlo”, una afirmación con la que Repensadores coincide plenamente.

Cómo activar la creatividad: atender, cuidar, amar

De niños todos somos creativos, pero conforme crecemos y somos “educados”, gran parte de esa capacidad creativa va reduciéndose. Paulatinamente vamos dejando de ser libres y creativos. La educación formal, especialmente la que se imparte en las escuelas actuales, no contribuye a preservar la creatividad, más bien al contrario, y prima el pensamiento racional abstracto que impide que nos salgamos del guión establecido.

Entonces, de adultos, ¿cómo podemos activar o reactivar la creatividad? En Repensadores os proponemos tres formas de activar la creatividad: entrenando la atención, dedicando tiempo a las cosas que nos importan, y queriendo aquello que hacemos.

Atender

Prestar atención es la base de todo aprendizaje y también del juego. Cuando atendemos, recibimos la información necesaria para comprender el mundo que nos rodea. Prestando atención detectamos necesidades, descubrimos qué funciona y qué no, percibimos los huecos y fallos del sistema. Cuando dejamos de prestar atención a las cosas, aparecen los problemas.

Se suele decir que los buenos empresarios, y más los innovadores, encuentran oportunidades donde otros no las ven. Están atentos a lo que pasa. Leonardo da Vinci tenía como principio de trabajo el “saper vedere”, que significa aceptar que existen incongruencias entre lo que el ojo ve y lo que capta el cerebro. Incongruencias que tendemos a resolver cuanto antes categorizando, definiendo y llevándolas al plano convergente, al pensamiento lógico. Pero si les prestamos atención y si investigamos sobre ellas, descubriremos que nos abren nuevas posibilidades.

Cuidar

Cuando prestamos atención a algo durante un largo periodo de tiempo, cada día lo vamos conociendo más. Nos ocurre con nuestra profesión cuando es vocacional, con nuestras aficiones… de todas las posibilidades que hay, una despierta nuestra curiosidad sobre las demás. Mediante la atención, información y la práctica, acabamos conociéndola y dominándola. Nos cuidamos de saber. Para ello tenemos que seguir recibiendo, asimilando y procesando la información.

La creatividad e innovación que podemos desarrollar en nuestra vida y en nuestras empresas surge a partir de aquí: del cuidado y de la transformación de la información en conocimiento.

Amar

Sin pasión, generar creatividad e innovación de forma mantenida en el tiempo es prácticamente imposible. El amor por algo o alguien aparece a partir del conocimiento. Para ser creativos e innovadores es fundamental conocer a fondo las cosas o querer conocerlas.

En muchas ocasiones acuden a Repensadores emprendedores o empresarios que quieren apostar por una idea de negocio principalmente por la rentabilidad que les va a reportar, porque es una oportunidad que no pueden dejar escapar o porque ya funciona en otros sitios. Les preguntamos si conocen a fondo el tema o si es algo que les apasiona o puede llegar a apasionarles. Si la respuesta es que desconocen el sector y realmente lo hacen por la oportunidad, nuestra recomendación es que busquen socios o aliados que les aporten conocimiento y pasión para obtener realmente resultados.

Cuanto más amamos algo, más posibilidades de generar creatividad e innovación tendremos.

¡Importante! No olvidéis que es un ciclo.

Estos tres activadores forman parte de un ciclo que está en continuo movimiento y necesitamos estar alerta para que no se desactiven porque, si ocurre, el ciclo deja de funcionar. Es lo que identificamos como bloqueo creativo, que se da tanto en personas como en organizaciones. Para evitarlo, los procesos de adquirir información, producir conocimiento y generar creatividad e innovación deben darse de forma constante. Si habláis con artistas o científicos consagrados descubriréis que siempre están recibiendo información, produciendo conocimiento y trabajando apasionados por generar creatividad.

Cuando uno tiene éxito o en momentos de estrés, es normal que no encuentre tiempo para alimentar los activadores. También es frecuente que cuanto más conocemos un tema, aparezca el sesgo de la opinión del experto, que significa cuestionar lo nuevo y pensar que ya lo sabemos todo. Este sesgo va desactivando poco a poco todos los activadores, al igual que tener excesivo miedo o recelo a compartir las ideas, lo que nos lleva a aislarnos. Por lo tanto, seamos abiertos, sintamos que la creatividad es un ciclo y evitemos la linealidad tanto de pensamiento como de acción.

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Recordad además que en noviembre impartimos un taller sobre “Creatividad para innovar” en el que podréis aprender técnicas de creatividad que os ayuden a desarrollar vuestro talento creativo. Más información en el post ¿Quieres ser un profesional más creativo?. ¡Apuntaos!

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