En este blog hemos defendido la importancia de la creatividad en el campo de la innovación, porque es una variable crucial en el proceso de convertir conocimiento en propuestas de valor. Nos hemos referido siempre a un escenario de adultos, en el que las personas con capacidad y espíritu creativo, emprendedor e innovador desempeñan un papel vital para el desarrollo de ideas, empresas, iniciativas, ciudades o países enteros. Pero esos adultos fueron niños en su día. Aquellos peques creativos llegaron a ser adultos creativos e innovadores. Os proponemos algunas ideas básicas para no cercenar la creatividad en los niños.

creatividad en los niños

Que en su infancia la creatividad fuera un hecho importante y recibiera la adecuada estimulación, ha ayudado a muchos adultos bastante más de lo que suele pensarse. Daremos algunos razonamientos:

  • En la formación de niños y jóvenes, el desarrollo de las habilidades y actitudes creativas les permite adaptarse con mayor éxito a un mundo en permanente y vertiginoso cambio. La flexibilidad que confiere ayuda a no adoptar una respuesta pasiva ante los cambios, un rasgo que seguro acompañará al adulto.
  • La creatividad contribuye a la realización personal, nos ayuda a darle sentido a nuestra vida, mejora la autoestima y el sentimiento de competencia.
  • La creatividad es un recurso frente a la vida. Los cambios incesantes en el campo laboral, en la cultura, en la economía y en la política, que afectan a nuestra vida cotidiana, demandan generar nuevas formas de responder a lo nuevo, a lo desconocido e inesperado. Equipar a los niños y jóvenes con creatividad para el viaje que emprenden es dotarles de mayores medios para la subsistencia.

La creatividad es un rasgo inherente al ser humano, susceptible de ser estimulado por el entorno, familiar y social del niño. Todos los niños sienten el impulso de experimentar, indagar, relacionar, en definitiva, de crear. Si conseguimos mantener esa libertad, esa naturalidad, dándole seguridad en sí mismo, podemos conseguir que ese niño creativo siga siéndolo en la edad adulta. Pero ¿cómo?

Padres y educadores pueden animar la creatividad de los más pequeños y ayudarles a pensar y resolver problemas de forma creativa dándoles libertad para cometer errores y respetando sus ideas. Para resolver problemas de forma creativa los niños necesitan ser capaces de ver variedad de perspectivas y de generar varias soluciones. Cuando se trabaja sobre un problema, los adultos deberían enseñar a los niños a mirar a su alrededor en busca de pistas que les ayuden a generar un abanico de opciones.

Además, los adultos pueden promover la creatividad infantil facilitando:

  • Elección: los niños a los que se les dan múltiples opciones de elección muestran más creatividad.
  • Estimulación: un entorno físico que estimule la creatividad y los sentidos puede acentuar la capacidad de respuesta creativa a los problemas. Por ejemplo, podemos enseñar a niño una media luna recortada sobre un papel y preguntarle para qué la usaría.
  • Tiempo para el juego y la fantasía: actividades teatrales inmediatamente antes de un ejercicio con tareas de resolución de problemas pueden potenciar un pensamiento más creativo.
  • Independencia (con límites razonables): padres y educadores deben animar a los niños a actuar y pensar sin la orientación de los adultos, pero siempre dentro de unos límites o reglas.
  • Exposición a culturas diversas: es recomendable ofrecer a los niños la oportunidad de ver y experimentar culturas diferentes a la suya para conocer otras formas de vida, enseñándoles a respetar las opciones de los demás.
  • Sesiones de brainstorming: los adultos pueden animar a los pequeños a hacer frente a problemas en grupo, facilitando la libre expresión de ideas sin temor a una respuesta negativa. Pueden llevarse a cabo entre niños y adultos o sólo entre niños.
  • La actitud de los adultos en general y en los brainstorming en particular es muy importante. Cuando los niños muestran una especial habilidad para hacer muchas preguntas, o una buena memoria, lectura precoz, habilidades artísticas, los mayores deberían alentarles a mejorar esas capacidades. Las críticas siempre han de ser honestas, evaluando el trabajo de los estudiantes/hijos de forma constructiva. Que siempre se sientan seguros y positivos acerca de lo que han creado.
  • Los ambientes en los que no hay una única respuesta válida estimulan la creatividad, por lo que padres y educadores deberían animar a los pequeños a desarrollar más de una idea o solución.

La sociedad debería considerar la creatividad como un bien indispensable que da sus beneficios (incluso económicos) y entender que no debe restringirla al campo artístico, sino que tiene que estar presente en todas las áreas.

Como imaginamos que esta cuestión despierte curiosidad y ganas de saber más (a aquellos que siguen siendo niños creativos), os recomendamos dos fuentes de información:

  • La web de Neuronilla dedica un apartado especial muy completo a la creatividad, la educación y la infancia.
  • La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), en colaboración con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), han desarrollado un proyecto de educación artística cuya web recoge interesante documentación, bibliografía y casos.

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