Gracias a los viajes el ser humano ha progresado a lo largo de la Historia conociendo nuevas tierras, culturas, productos, y formas de hacer, emprender, comerciar y poner en contacto personas, conocimientos y productos. Los viajes son una fuente de conocimiento en la búsqueda de nuevos productos, innovación y modelos de negocio. Muchos emprendedores e intraemprendedores han visto en el viaje una semilla vital para sus emprendimientos e innovaciones. El benchmarking se practica desde hace décadas. El viaje ha sido, y sigue siendo, una herramienta de innovación. En este post te damos algunas ideas sencillas para sacar partido a tus desplazamientos para innovar. Y te contamos cómo tres marcas o empresas creativas e innovadoras han utilizado el viaje como herramienta de innovación, aunque no siempre de manera consciente.

el viaje como herramienta de innovación

Muchos hombres de negocios viajan, sí, y también bastantes emprendedores, pero ¿cómo lo hacen? Seguramente no salen de las salas de conferencias o de los congresos a los que asisten, ni de los aeropuertos que pisan, ni de la habitación en la que se alojan. Cualquier otra cosa sería una distracción. La mayoría incluso evita “perder el tiempo” en el restaurante del hotel. Pagarán más por el servicio de habitaciones, pero sentirán que han aprovechado al máximo su estancia si sólo levantan la cabeza de su portátil para abrir la puerta al camarero.

Pues es un error. Una costumbre frecuente, pero equivocada. Si ustedes amigos lectores están interesados en fortalecer el músculo de la innovación -y entiendo que sí- viajar a lugares nuevos es parte del entrenamiento para innovar más y mejor, pero para ello es imprescindible involucrarse en la experiencia.

En un artículo escrito por Jeffrey H. Dyer, Hal Gregersen y Clayton M. Christensen -publicado en Harvard Business Review-, los autores describen cómo las nuevas experiencias ayudan a los innovadores a hacer conexiones que refuerzan sus capacidades. Un ejemplo archiconocido es el de Howard Shultz, presidente de Starbucks, a quien un viaje a Italia en 1983 le ayudó a desarrollar la innovadora idea de vender vender espressos y capuccinos italianos en las tiendas y crear en ellas un ambiente y un espíritu propios en los que los americanos se sintieran como en casa. Dyer, Gregersen y Christensen han comprobado además que las personas que pasan un tiempo en otros países -especialmente si es un periodo lo suficientemente largo para imbuirse de la cultura local- pueden obtener una serie de ventajas a la hora de innovar con éxito.

Así que os proponemos algunas ideas para hacer de vuestros viajes una experiencia de aprendizaje que active vuestra capacidad de innovar:

  1. Visita un restaurante local. Pero que no sea el del hotel. Te dará una visión rápida de la economía local y de cómo los habitantes del lugar se relacionan entre ellos. ¿Son ruidosos o reservados? ¿Están en grupos grandes o acuden en solitario? ¿Hay niños en el local o los dejan en casa?
  2. Si ya conoces a alguien en el país o la ciudad, no dejes de visitarlo. Sin abusar de la confianza, trata de concertar un encuentro y que sea él/ella quien te acompañe a sus sitios preferidos. La perspectiva y las opiniones de un local no son equiparables a ninguna otra. Te servirá además para entablar o construir relaciones.
  3. Experimenta cómo vive la gente. Si en el caso anterior, por ejemplo, te ofrecen la oportunidad de ir a sus propias casas, no desaproveches la ocasión. Las burbujas de los hoteles no ayudan a desarrollar la empatía ni a conocer la vida real de la población en un determinado mercado. También deambular por áreas residenciales puede abrirte los ojos.
  4. Recorre los pasillos de tiendas, mercados y supermercados. Descubre qué marcas te resultan familiares y qué otras son desconocidas. Compra y prueba productos locales de alimentación que nunca hayas visto en tu país de origen. ¿Hay categorías nuevas o completamente diferentes?
  5. Lee mientras viajas. Los tiempos muertos, por ejemplo en los aeropuertos o estaciones, pueden ser un buen momento para la lectura. Mejor si es un título que has comprado en una librería del lugar. La no ficción o una biografía es una buena opción. Y no descartes los audiobook o podcast si viajas al volante.
  6. Trata con los vecinos, aunque sean extraños. No dudes en dar palique a los habitantes del lugar que visites. Habla con ellos de cosas intrascendentes o pregúntales por su país. Ellos agradecerán el interés y tú podrás conocer mejor su cultura. El networking callejero es siempre rentable.
  7. Practica alguna afición que te entusiasme. Quizá te guste la fotografía o el running. Ponla en práctica aunque estés fuera de casa. Te ayudará a reiniciar tu energía creativa.
  8. Viaja en vacaciones. Viajar durante el tiempo libre ayuda a relajarse, ordenar ideas, tomar distancia y encontrarse más ágil y creativo, en mejores condiciones para innovar. Y si desconfías, echa un vistazo a este estudio sobre “Fronteras culturales y barreras mentales. Vivir en el extranjero y creatividad”Viajando (o después de hacerlo) pueden surgir mayor número de ideas y más variadas, te ayudará a encarar problemas desde una perspectiva diferente y ampliarás las fuentes de donde obtienes ideas.
  9. Hay que ver lo saludable que es salir de España para dejar de escuchar y respirar este ambiente alrededor  de la crisis. La negatividad que transmite genera un pesimismo enfermizo que resulta demoledor y nada recomendable para innovar.

Sobre el viaje como herramienta de innovación hay tres casos, muy diferentes entre sí, que nos gustan mucho en Repensadores: Muji, la marca de condones L Condoms y la empresa de moda española Ecoalf.

Muji parece una tienda genuinamente japonesa por su diseño y concepto minimalista, pero se inspiró en un viaje a EE.UU. En 1970 los grandes almacenes nipones Seiyu se plantearon crear una marca de la casa, blanca, así que un equipo partió hacia EE.UU. Durante el recorrido, Kazuko Koike, integrante del grupo, entró en un supermercado a comprar unas latas de cerveza rara para un amigo coleccionista. Allí descubrió una marca genérica con etiquetas sencillas en blanco y negro. Le gustó mucho y se las llevó a Japón. Esa fue la chispa creativa. Muji es la abreviatura de Mujirushi Ryohin (productos de calidad sin marca) que empezó como un producto del supermercado en los 80, luego Seiyu lanzó las tiendas independientes Muji y hoy tiene 400 establecimientos en el mundo y 8.000 productos en su catálogo. Y no surgió precisamente en Japón.

La historia de L. Condoms la cuenta su propia fundadora, Talia Frenkel, en el siguiente video:

Frenkel es una fotoperiodista que cubría los efectos del sida en mujeres y niñas. Después de trabajar intensamente para la Cruz Roja documentando crisis humanitarias, pasó a la acción. Creo L. Condom, que produce condones de la más alta calidad, diseño, seguridad y confort para el consumidor actual. Es, además, una empresa con causa: envía un condón a África por cada uno que vende.

Javier Goyeneche, fundador y presidente de la marca de moda sostenible Ecoalf, explica, en esta entrevista, cómo fueron sus comienzos y cómo ha utilizado el viaje como herramienta de innovación (minuto 1:12). (Si no puedes ver el vídeo correctamente, en este enlace lo encontrarás).

Antes de lanzar sus productos, Goyeneche pasó casi tres años buscando proveedores, productores e inversores, viajando por todo el mundo para encontrar fábricas con las que realizar alianzas y desarrollar una nueva generación de tejidos 100% reciclados con aspecto y texturas de tejidos sofisticados de moda.

Los estímulos que te ayuden a innovar no te llegarán si no levantas la vista de la pantalla de tu ordenador en la habitación de un hotel. Es muy poco probable que llegues a conocer a tus potenciales consumidores desde allí. Aprovecha tus viajes -también los de placer-. Merece la pena la inversión.

Una frase a modo de final:

“A aquellos que se lamentan de que no hay nada nuevo en su industria yo les digo que se suban a un avión y vean mundo”

Tom Kelley, director general de IDEO y autor de “Las diez caras de la innovación”.

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