Tendemos a pensar que los países occidentales son el centro del universo, especialmente en el terreno de la innovación, pero en otras latitudes también son innovadores y, sobre todo, muy creativos. India es uno de esos lugares. Y es una alumna aventajada, porque, a pesar de las duras condiciones de vida de este país, ha sido capaz de dar lecciones al resto del mundo con su imaginación dentro de la escasez. India es la cuna de un tipo (o filosofía) de innovación, denominada Jugaad innovation, o innovación frugal, a la que han dirigido su mirada las empresas del primer mundo, en los últimos tiempos, para hacer frente a la crisis y el estancamiento económico con fórmulas innovadoras a partir de recursos escasos.

jugaad innovationJugaad es una palabra hindi que significa solución improvisada o “arreglo” innovador surgido del ingenio, un término que los consultores Navi Radjou, Jaideep PrabhuSimone Ahuja recogieron para dar título a su libro “Jugaad Innovation” . Es el atrevido arte de identificar oportunidades en las más adversas circunstancias y sin recursos, improvisando soluciones mediante procedimientos sencillos. Jugaad es ver siempre el vaso medio lleno y todos los indios la practican a diario sacando el máximo de lo poco que tienen.

La perspectiva en los países occidentales respecto a la innovación frugal es un poco diferente. Se basa en la creencia, cada vez más generalizada, de que el continuo crecimiento de la inversión necesaria para innovar no es sostenible. Un fenómeno que cobra mayor relevancia en un periodo de estancamiento económico como el actual. Pueden plantearse algunas quejas a la innovación tal y como la entendemos en Occidente:

  • Demasiado cara: las empresas innovadoras invierten cantidades colosales en procesos de innovación –quizá no tanto en España- y esas sumas aumentan a medida que los procedimientos se hacen más complejos e intervienen tecnologías sofisticadas.
  • Demasiado excluyente: la innovación descansa sobre un grupo reducido de profesionales (ingenieros, investigadores) y se enfoca a una audiencia reducida (a una limitada gama alta del mercado). Mientras que la innovación podría inspirarse en una población muchísimo mayor (empleados, clientes, proveedores e incluso no-clientes).
  • Demasiado lenta, porque se fundamenta en complejos y restrictivos procesos.

Frente a estas objeciones, la innovación frugal aporta tres direcciones diferentes para las empresas occidentales, que, además de las limitaciones de crecimiento económico, se enfrentan a las impuestas por cuestiones medioambientales o sociales.

  • La agilidad mediante la interacción entre usuarios y diseñadores. Esta práctica es bien conocida en la industria del software (pensemos en el método Agile de desarrollo), pero mucho menos en la industria de productos manufacturados.
  • La integración, o inclusión, entendida como una mayor apertura hacia nuevas fuentes de ideas, competencias externas y públicos objetivo más amplios.
  • El propio concepto de innovación frugal, o cómo hacer más con poco, que requiere valorar también el ingenio y la creatividad y no sólo la pesada ingeniería. Más creatividad frente a la adversidad.
  • Poner el foco en resolver problemas reales en lugar de crear una demanda inexistente.

Por supuesto que, si establecemos proyectos y equipos basándonos en estos principios, se corre el riesgo de comprometer la calidad de los productos y/o servicios. Ese es el desafío. Pero los beneficios pueden ser muchos: hacer más, más barato y para mercados más grandes es una promesa muy apetecible para cualquier empresa. Y no olvidemos que, además, innovaciones más baratas y sencillas nos acercan a la base de la pirámide, a esos consumidores de ingresos bajos y medios de los mercados de rápido crecimiento.

Quizá el coche indio Tata Nano lanzado en 2009 es el caso más conocido y representativo de la jugaad innovation. El objetivo de Tata era crear un automóvil que se vendiera por unos 2.000 dólares, un precio asequible para un amplio sector de la población. Chotukool es un frigorífico consistente en un contenedor de plástico de 45 litros de capacidad que permite refrigerar alimentos a una temperatura de entre 8 y 10 grados mediante una batería de 12 voltios. Creación de Gopalan Sunderraman, vicepresidente ejecutivo de Godrej & Boyce Manufacturing, Chotukool es una muestra de las posibilidades que ofrece la innovación frugal, por la tecnología utilizada, su diseño y el modelo de negocio empleado en su desarrollo y difusión.

Mitticool es otra nevera para pobres, producto del ingenio de Mansukhbhai Prajapati, un artesano indio, que ha conseguido diseñar una nevera que no necesita electricidad y que puede guardar frescas frutas y verduras hasta 3 días. Está hecha con arcilla y funciona por el principio de evaporación.

Aakash es una tableta con sistema operativo Android cuyo precio ronda los 35 dólares. Aravind es, actualmente, la institución hospitalaria que más operaciones de cataratas realiza en el mundo: 2 millones de operaciones en 26 años. Por sólo 10 dólares y margen bruto anual del 40%. Su promotor, Govindappa Ventkataswamy, conocido familiarmente como “Doctor V”, al explicar el funcionamiento de grupo hospitalario, argumenta que se ha aplicado a la intervención quirúrgica el mismo “modelo de producción en serie” que utiliza McDonald’s.

Pero hay más casos, algunos muy bien analizados en www.frugalsolutions.com

Si te ha gustado este post, ¡compártelo! ¡Gracias!

Ilustración de Heather Tao.
 
 
Comparte!