Existen cinco habilidades que distinguen a los innovadores más creativos: la capacidad de relacionarse y de relacionar, hacer preguntas creativas, ser observador y cierta dosis de aventura y deseos de experimentar. Preguntar creativamente está en el ADN del innovador. Y es una actitud que ha de cultivar y conservar, porque la calidad de esos interrogantes determinará su creatividad. Hacer preguntas creativas requiere cierto entrenamiento, aunque está al alcance de cualquiera que tenga ganas de ir más allá de lo establecido, de cuestionar convicciones o suposiciones. Os proponemos tres fórmulas para hacer preguntas más creativas que los más innovadores suelen aplicar.

preguntas creativasEn innovación, es común comenzar con la pregunta: “¿Y si…?” “¿Y si un coche no necesitara un conductor humano para rodar?”, por ejemplo. Es una forma de abrir la mente a la exploración, de hacer volar la imaginación. Y es un interrogante que está detrás de la historia de muchas innovaciones disruptivas; en ocasiones preguntas que parecían infantiles, tontas, provocativas o, incluso, descabelladas. Pero eran preguntas creativas.

Michael Dell creó Dell Computer a raíz de preguntarse por qué razón los ordenadores costaban cinco veces más que la suma de sus partes. “Desmonté los ordenadores y observé que lo que valían las piezas por separado –unos 600 dólares- se vendían por 3.000 una vez montadas”, explica Dell. Dándole vueltas a la pregunta dio con su exitoso modelo de negocio.

Pero lo cierto es que tenemos reparos a la hora de preguntar, a pesar de que es bueno para la creatividad individual. Un fenómeno que se da especialmente en el mundo de la empresa, quizá por el temor a que, si uno pregunta, puede parecer un incompetente a los ojos de los demás. Aunque nos tememos que el origen esté más bien en el sistema educativo, que no anima precisamente al cuestionamiento.

Para preguntar más creativamente, los innovadores suelen adoptar tres fórmulas, que os sugerimos practicar también si queréis emular su éxito:

  • Pregunta “¿Por qué?” y “¿Por qué no?” y también “¿Y si…?”

Muchos managers se centran en cómo hacer que los procesos que están en marcha funcionen un poco mejor (“¿Cómo podemos incrementar las ventas de este aparato en China?”). Los innovadores y creativos, en cambio, suelen cuestionar las suposiciones, desafiar lo establecido (“Y si reducimos el tamaño o el peso del aparato a la mitad, ¿cómo cambiaría la propuesta de valor que hacemos?”? El fundador de la empresa proveedora de software Salesforce, Marc Benioff, estaba lleno de interrogantes al ver la buena marcha de empresas como Amazon y eBay, que ofrecen servicios a través de internet. “¿Por qué seguimos nosotros descargando y actualizando el software igual que hace años cuando podemos hacerlo online?”, se preguntaba Benioff. Esta cuestión fundamental fue la génesis de www.salesforce.com.

  •  Imagina lo contrario

En su libro The Opposable Mind: Winning Through Integrative Thinking”, Roger Martin explica que los innovadores tienen “la capacidad de mantener dos ideas diametralmente opuestas en su mente”. “Sin ceder al pánico o sencillamente optando por una alternativa u otra, son capaces de obtener una síntesis que es incluso superior a las originales”, añade Martin.

A los innovadores les gusta actuar como abogados del diablo. Preguntándonos a nosotros mismos, o a otros, a  nuestro equipo, e imaginando una alternativa completamente diferente, puede llevarnos a ideas o resultados realmente originales, creativo e innovadores.

  • Acepta (y aprovecha) las limitaciones

En ocasiones, nos ponemos limitaciones mentales debido a los obstáculos o trabas de la vida real, como la asignación de recursos o restricciones tecnológicas. Irónicamente, las preguntas más fructíferas imponen restricciones en nuestros planteamientos y sirven como catalizador para pensar diferente (out of the box) y obtener resultados o ideas nuevas. De hecho, uno de los nueve principios de la innovación del gigante Google es “a la creatividad le encantan las limitaciones”. Como director, CEO o emprendedor, plantea a tu equipo cuestiones como “¿Y si nos prohibieran vender a nuestros clientes actuales?” “¿Cómo obtendríamos ingresos el año próximo?”; o “¿Qué ocurriría si no todavía no hubieras contratado a esta persona, instalado este equipo, implementado ese proceso, o puesto en marcha esa estrategia?” “¿Harías lo mismo que estás haciendo ahora?”.

Y tú ¿haces preguntas creativas?

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 Foto de Scott McLeod en Flickr / Licencia CC by 2.0

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