A los que confiamos y defendemos que innovar es un palanca de cambio económico para personas y países, nos cuesta entender ciertas resistencias sociales contrarias a la innovación. Es vital. Fomenta el progreso y hace que el mundo sea un lugar mejor donde vivir. Incluso creemos en la innovación para resolver los problemas creados por la propia innovación. Pero lo cierto es que no todos pensamos igual y existe un sector de la población reacio a la innovación. Y es un problema de confianza. La innovación no escapa a la pérdida de confianza que experimentan empresas, gobiernos, ONG o medios de comunicación. Según el Edelman Trust Barometer, el grado de confianza en estas instituciones cayó de nuevo en 2015. Y como ellas, también la innovación despierta recelos. Y eso no es bueno para las empresas. ¿Cómo recuperar o lograr la confianza en la innovación? Un asunto para reflexionar.

confianza en la innovación

La relación entre confianza e innovación se ha analizado desde una perspectiva que podríamos llamar interna; esto es, cómo ha influido en el desarrollo innovador de ciertas áreas o ecosistemas. Así lo explica Clara-Eugenia García, subdirectora general de Planificación y Seguimiento de I+D, y antes profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, en la publicación Madri+d:

“La idea de que la confianza constituye un ingrediente esencial de la cultura empresarial y local, con importantes efectos en la articulación del sistema y estrategias de innovación que caracterizan a las empresas, no es nueva. En los últimos años, el número de trabajos de investigación y artículos publicados al respecto ha experimentado un notable crecimiento. Esta relación entre cultura e innovación ha sido utilizada con notable éxito para explicar la emergencia y consolidación de sistemas locales y regionales de innovación como el Silicon Valley”.

También hemos tratado en este blog el asunto de cuánto y cómo se habla de innovación en España hoy, y en los últimos 10 años. Pero cuánto se habla no nos explica cuánto se apoya o cuánto se acepta.

Por esa razón hoy os traemos otro tema de reflexión: ¿cuál es la imagen o la percepción que la sociedad y los ciudadanos tienen de la innovación? Creemos que es importante, porque su actitud puede condicionar mucho el desarrollo tecnológico y económico de las innovaciones. Lo estamos viviendo ya en los casos de Uber, Airbnb y en general en los emprendimientos basados en la economía colaborativa.

Los ciudadanos, que han perdido la confianza en sus gobiernos, en los medios de comunicación, en las empresas y hasta en las ONG, parece que tampoco encuentran en la innovación un pilar al que asirse, según el Edelman Trust Barometer. Aunque no hay datos comparativos respecto a otros años, porque es la primera vez que se pregunta por el grado de confianza en la innovación en el estudio, los resultados son claros.

De forma abrumadora, el barómetro revela que para la sociedad el ritmo de desarrollo y de cambio tecnológico y empresarial es demasiado rápido (un 51% de los encuestados dice que es muy acelerado y un 19% siente que es el adecuado). Si se les pregunta por innovaciones específicas, los niveles de confianza varían notablemente. Los pagos electrónicos o móviles son confiables para un 60% mientras que los alimentos genéticamente modificados sólo lo son para un 30%, por ejemplo. También hay diferencias por regiones: los países en vías de desarrollo se muestran más confiados en las innovaciones que los países desarrollados.

Más alarmante es el porcentaje (54%) que cree que detrás de las innovaciones subyace realmente la codicia de las empresas, frente a los que opinan que sus motivaciones son mejorar la vida de las personas (30%) o hacer del mundo un lugar mejor (24%).

De forma constructiva, los encuestados también responden a preguntas sobre qué acciones servirían para mejorar su confianza en la innovación empresarial, un aspecto sumamente importante para aquellos que tenemos que trasladar un mensaje positivo sobre ella: la transparencia y la colaboración con instituciones académicas priman en las respuestas.

confianza en la innovación

En el estudio de Edelman se menciona una cita de Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon: “Las nuevas invenciones y las cosas que les gustan a los consumidores suelen se buenas para la sociedad”. No tan rápido, Sr. Bezos, no tan rápido. Las empresas vemos la innovación como un imperativo para la competitividad y por eso nos cuesta comprender que detrás de la resistencia al cambio subyace el temor a lo desconocido. En el caso de la economía colaborativa, por ejemplo, los beneficios para el consumidor son enormes, ejemplificados en Uber o Airbnb.

No olvidemos que durante una Revolución Industrial también hubo movimientos de protesta que nos recuerdan a las críticas actuales. Los primeros automóviles que circularon por las calles europeas se vieron obligados a hacerlo con personas caminando delante blandiendo banderas rojas para alertar a los peatones.

¿Cómo restaurar la confianza en la innovación? El estudio Edelman sugiere lo siguiente:

  • Ser transparente. La transparencia se ha convertido en la espina dorsal de la innovación. Suele ir acompañada de una validación independiente o de terceros, como una institución académica. También de la escucha a stakeholders y consumidores, cuyo feedback ha de integrarse en nuevos productos o servicios.
  • Demostrar los beneficios individuales y sociales de la innovación. Un 75% de los encuestados creen que una empresa puede ser más rentable si encuentra soluciones a problemas sociales y comunitarios. Es recomendable que los ciudadanos vean la conexión entre la innovación y sus ventajas para la sociedad. La innovación debe verse como algo más que un motor de ganancias.
  • Comunicación y engagement. Las empresas han de adoptar un nuevo marco de comunicación, explicando con claridad los beneficios de la innovación y actuando de forma ética.

La innovación podría ser un acelerador de la confianza, pero de momento no se percibe como tal. ¿Habrá que ganársela?

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