Vivimos en la era de la infoxicación. Los estímulos nos llegan sin descanso. Y con los móviles inteligentes al alcance de la mano las 24 horas del día, la situación ha empeorado: dedicamos unos 180 minutos diarios a comprobar nuestro correo electrónico, contestar mensajes de WhatsApp, enviar un tuit, postear en Facebook o simplemente buscar información en Google. La cultura del estímulo está matando incluso la creatividad infantil, cuando es normal y positivo que en ocasiones los niños se aburran. Si les invade el tedio, desarrollan sus habilidades creativas innatas. Y en los adultos ¿estimula el aburrimiento su capacidad de innovar, de ser más creativos?

aburrimiento e innovación

El triunfo de Internet ubicuo, gracias al wi-fi y a la convivencia de diversos dispositivos conectados, ha transformado nuestra manera de comportarnos. Esa conexión permanente, o la tentación de leer o ver algo, actualizar esta o aquella aplicación, causa sobrecarga informativa y afecta a la capacidad humana de “recarga neurológica”.

Parecerá una broma, pero no lo es. En febrero, WNYC, una emisora de radio pública de Nueva York, puso en marcha un llamativo proyecto denominado “Bored and brilliant” (aburrido y brillante) para ayudar a los móvil adictos a desconectar y poder dedicar  tiempo a pensar creativamente. Porque el aburrimiento es una fuente de creatividad e innovación.

El doctor en Psicología de la Universidad de Lancashire (Reino Unido) y experto en aburrimiento, Sandi Mann, lo corrobora: “Se nos ocurren cosas realmente buenas cuando dejamos de ingerir esa comida basura que nos llega a través del móvil todo el día”.

Tradicionalmente, se ha asociado el aburrimiento con sus consecuencias negativas, tanto fuera como dentro del trabajo. Sin embargo, estudios recientes demuestran justo lo contrario, que aburrirse mejora la creatividad y ayuda a innovar.

¿No te ha pasado que las mejores ideas acudieron a tu mente en la ducha, mientras limpiabas el polvo en tu casa o cortando el césped? A otros les ocurre mientras nadan en la piscina.

Las teorías dicen que el aburrimiento es motivador en sí. Cuando uno se aburre, nos acucia el deseo de hacer otra cosa, algo diferente o mejor de lo que se está haciendo. Además, aburrirse incita a fantasear, a soñar despierto. Y cuando uno deja a su mente vagar, es cuando se producen conexiones interesantes, a priori absurdas o disparatadas, o también soluciones nuevas o creativas que no se nos hubieran ocurrido de no ser por el aburrimiento. Son esas respuestas innovadoras que quizá tu empresa o tu trabajo estén pidiendo a gritos y que tanto CEOs agobiados como directores de diseño o pequeños emprendedores tanto necesitan. Edward de Bono llama a este fenómeno “pausas creativas”. Ese espacio para dejar la mente flotando, para imaginar o para cambiar.

Solo hay una dificultad. Aburrirse pronto parecerá cosa del pasado en el disparatado mundo del siglo XXI. Una actividad en peligro de extinción.

Extras para no aburrirse (después de haberse aburrido):
− Recordad que siempre podéis acudir a nuestro kit básico para creativos en apuros.
− Un interesante artículo titulado “In Defense of Boredom: 200 Years of Ideas on the Virtues of Not-Doing from Some of Humanity’s Greatest Minds”.
− El artista Jon Burgueman, conocido por sus garabatos, explica que sus mejores ideas han surgido de la sensación de aburrimiento.
Tipos de aburrimiento, según National Geographic.

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