La innovación es un deporte de equipo. Un equipo de innovación mutidisciplinar y diverso puede avanzar más rápido y más creativamente en la solución a un problema. Innovar en modelos de negocio, por ejemplo, requiere la participación de personas de todas las áreas de la empresa. Es hasta recomendable incorporar individuos ajenos e incluso niños. Pero esa misma diversidad genera desencuentros, muchas veces por el simple hecho de hablar diferentes lenguajes, tener distintas perspectivas y, como consecuencia, falta de entendimiento. Esos equipos necesitan herramientas que les ayuden a conectar, a comunicarse de manera efectiva y, hacerlo también en el menor tiempo posible. El pensamiento visual (visual thinking en inglés) es una de esas herramientas. O un conjunto de ellas, basadas en lo gráfico y visual, que facilitan los procesos de trabajo colaborativo en equipos de innovación y estimulan la creación de ideas más creativas e innovadoras. ¿Te animas a dibujar la innovación?

pensamiento visual en innovación

“Cuando las personas piensan de forma visual tienen mejores ideas, toman decisiones más acertadas y se comprometen más profundamente con los resultados”

David Sibbet
CEO de Grove y autor de “Pensamiento visual”

Así es; y eso es justo lo que empresarios y emprendedores necesitan hoy. Problemas cada día más complejos, organizaciones en transformación, entornos muy competitivos, equipos más participativos reclaman herramientas que se adapten a ellos. En el campo de la innovación nos enfrentamos constantemente a “metas difusas” e “hipótesis”, por lo que el pensamiento visual se convierte en un vehículo apto para explorar nuevos territorios, validar hipótesis y, como resultado, tomar mejores decisiones.

El pensamiento visual, los mapas mentales y, en general, la representación gráfica de las ideas (ya sea usando fotografías, esquemas, diagramas o notas autoadhesivas) no sólo ayudan a entenderlas más acertadamente, sino que también proporcionan una imagen de un plumazo (y un mensaje instantáneo) que es de gran ayuda para tener una mejor perspectiva de un proyecto innovador.

Expresar ideas, contar historias, afrontar y solucionar problemas a través de imágenes no es nuevo (recordemos las pinturas de nuestros antepasados prehistóricos), pero sí es un instrumento en boga hoy en día, aunque sus orígenes se remontan a 1969, cuando fue nombrado por Rudolf Arnheim, psicólogo y filósofo alemán pionero en analizar el pensamiento visual.

Emplear el pensamiento visual en innovación y creatividad tiene lógica, si consideramos cómo funciona nuestro cerebro:

– 60% de las personas tiene facilidad para procesar información visual
– 90% de la información que nos llega lo hace a través de la vista
– nuestra retentiva aumenta a 90% cuando la información es visual

Además de favorecer el recuerdo de conceptos e ideas, en el caso de los equipos de innovación que recurren al pensamiento visual para trabajar, los beneficios son otros, sintetizados por Alex Osterwalder en su “Generación de modelos de negocio”:

  • Captación de la esencia. Los dibujos proporcionan la información justa y necesaria para entender un concepto, una idea. Ayudan a lograr una visión global y simplificada. La representación gráfica puede ser un mapa conceptual con un idioma visual y su propia gramática. Además, lo que es muy importante, facilita la comprensión de las relaciones entre los distintos elementos, especialmente si son complejas o múltiples. En definitiva, el pensamiento visual simplifica conceptos y procesos complejos en situaciones caóticas.
  • Mejora del diálogo. El pensamiento visual aplicado a la innovación motiva y fomenta la participación en los equipos. Al disponer de una información común explícita, un punto de referencia, se favorece un diálogo más eficaz. Ese vocabulario y gramática compartidos que mencionábamos en el punto anterior son la base para el debate, un mejor entendimiento y, como consecuencia, una mayor cohesión interna. Al crearse conceptos comunes, es más fácil la definición de un objetivo común.
  • Exploración de ideas. Anotar y dibujar ideas, conceptos e imágenes da lugar a nuevas propuestas o posibilidades que pueden ser elaboradas por el equipo. Ya sea borrando o quitando elementos de la representación visual damos pie a explorar nuevas ideas en un especie de juego experimental.
  • Mejora de la comunicación. En muchas ocasiones una propuesta germinal ha de ser presentada o “vendida” a un nuevo equipo o a toda la empresa y para ello serán de gran utilidad las representaciones visuales, más claras y con mayor impacto. Esa facilidad de transmisión que aportan las imágenes contribuye a generar un visión compartida y el consenso en torno a una dirección estratégica. Si en lugar de una “venta” interna, estamos ante una venta externa, ya sea para conseguir apoyo de potenciales partners o fondos de nuevos inversores, la imagen convence más.

Un concepto, a modo de resumen:

El pensamiento visual es un proceso que consiste en plasmar ideas en un dibujo o mapa mental, utilizando elementos relacionados entre sí. El objetivo es una compresión más sencilla de lo que intentamos transmitir con la que identificar problemas, descubrir soluciones, y encontrar nuevos horizontes.

Y ahora que estamos en periodos de cambio político, dos ejemplos de pensamiento visual que proceden de ese campo:

  • Whitehouse Whiteboard, donde la Casa Blanca utiliza esta herramienta de comunicación para explicar a los ciudadanos estadounidenses sus proyectos, como Obama Care o la nueva legislación sobre inmigración.
  • El Gobierno de Dinamarca también recurrió a esta metodología en 2011 dar a conocer los cambios políticos que les afectarían.

Lecturas básicas recomendadas sobre pensamiento visual

  • “Pensamiento Visual”, David Sibbett
  • “El libro de los mapas mentales”, Tony Buzan
  • “Tu mundo en una servilleta”, Dan Roam

Y un post con las 10 cuentas de Twitter más interesantes sobre pensamiento visual.

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Ilustración: elaboración propia a partir de Flickr/Derek Bruff (CC BY-NC 2.0)

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