Cariño, tenemos que hablar. Es una frase que no presagia nada bueno. Suele preceder a un abandono, despedida o ruptura, habitualmente sentimental. La relación está estancada. Ya no es lo mismo. ¿Y si nos damos un poco más de tiempo? Superaremos las dificultades y todo volverá a ser como antes. Lo siento, pero esto es el final. Romper no es fácil, tampoco cuando hablamos de un proyecto de innovación en lugar de un noviazgo o un matrimonio. Pero forma parte también –y no menos importante- del viaje de la innovación, y recorrerlo de forma positiva y constructiva es esencial. ¿Qué hacer cuando se acaba el amor… en innovación?¿Cómo cerrar un proyecto de innovación?

cerrar un proyecto de innovación

Todas las personas al frente de la innovación empresarial han tenido que abandonar ideas o proyectos en algún momento. Es necesario para avanzar en otros proyectos prioritarios o para dar cabida a una nueva idea disruptiva. Y es una decisión que cuesta tomar porque los procesos de innovación son largos y caros, y desistir es casi tan complejo como ponerlos en marcha. Todos los innovadores aplaudimos la idea de celebrar el fracaso, pero a la hora de la verdad… duele.

Los proyectos que se dejan atrás pueden afectar negativamente a la reputación de la empresa, si se anunció públicamente su lanzamiento, o a la prometedora carrera profesional de su intraemprededor. Muchos sienten que perderán el respeto de los demás si el proyecto se cierra. En ocasiones existen compromisos con terceros, como inversores, proveedores, distribuidores, e incluso con jefes y empleados. Los competidores se van a frotar las manos con este fracaso, piensan otros. Surgen también interrogantes: ¿será prematuro desistir ahora? ¿costaría más parar o continuar con la idea? Para algunos la ruptura es simplemente tabú.

Ciertos estudios afirman que de cada 3.000 ideas brutas sólo una termina en una innovación de producto o servicio comercializada con éxito, así que hay que hacerlo. Y si no estás convencido, date una vuelta por el cementerio de Google y deposita una flor virtual en las tumbas de los productos o servicios que ha descartado a lo largo de su existencia .

Pero todos los que han atravesado por una ruptura saben que hay luz al final del túnel y que, una vez superado el luto, se pueden extraer frutos enriquecedores de la relación y del adiós. En innovación y creatividad, puede sacarse el máximo provecho si se siguen algunas de estas pautas:

  • Evaluar permanentemente. Tanto en las etapas iniciales del proceso, como la ideación, como en las sucesivas fases, es importante valorar el proyecto, su viabilidad económica o técnica, su aceptación por los consumidores. En este blog ya os dimos algunas recomendaciones para evaluar propuestas innovadoras cuando son simples ideas.
  • Confía en los prototipos. Si estás lanzando un nuevo producto, haz un prototipo para probarlo con potenciales clientes. Si el primero fracasa, insiste una segunda vez, pero si tampoco seduce a los lead users, empieza a considerar la ruptura. Y si hay un tercer prototipo sin éxito, abandónalo.
  • Encuentra valor, aunque el proyecto se interrumpa. Cuando “matas” una iniciativa innovadora, también puedes provocar efectos colaterales, asestando una puñalada al espíritu del equipo y de las personas que han estado trabajando en él. Y no conviene que queden cicatrices. Asegúrate de que haya un análisis postmortem del proyecto para descubrir lo que hubo de valor en él. Apagar el motor y cerrar la puerta sin más puede dejar en el olvido enseñanzas o activos empresariales sin explotar ¿Se obtuvieron nuevos materiales que pueden emplearse en otros productos? ¿Se descubrieron insight valiosos sobre las necesidades de los usuarios? ¿Aprendimos nuevas formas de colaborar con otras divisiones para trabajar en futuros proyectos? Si el equipo concluye esta revisión reconociendo que fue el proyecto, y no ellos, quien fracasó, conseguirás restaurar la confianza perdida.
  • Crea un plan de retirada. Puede ser tan importante como un plan de negocio, pero no suele tenerse en cuenta por el rechazo que provoca el fracaso. Un documento sencillo y no muy extenso valdría, pero con los puntos críticos: stakeholders afectados y qué hacer para mitigar su decepción.

En Repensadores estamos especializados en ayudar a empresas y organizaciones en sus procesos de innovación. Solicítanos más información en el email: info@repensadores.es.

Ilustración: elaboración propia a partir de Damn Unique / Flickr(CC BY-SA 2.0).

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