Según datos del Observatorio Europeo de Ecoinnovación, España ocupa el quinto puesto en el ranking europeo, sólo por detrás de Finlandia, Dinamarca, Suecia y Alemania y por delante de países como Francia, Reino Unido o Italia. Un buen dato que resulta poco habitual en nuestro país cuando hablamos de innovación. Un resultado que nos da idea de que existe sensibilización y también buenas prácticas profesionales. Un ecosistema, por así llamarlo, que puede ser muy positivo para el emprendimiento y animar a muchas otras empresas y personas que tengan ideas y planes de negocio ecoinnovadores. Aprovechar este gran potencial para crear nuevas oportunidades de negocio y de empleo es responsabilidad nuestra. Nosotros, de momento, os dejamos 5 buenas razones para apostar por la ecoinnovación (las nuestras, claro).

ecoinnovación

Para entrar en materia, un par de definiciones sobre la ecoinnovación que nos ayuden a situar este concepto:

“Nuevos productos y procesos que dan valor al cliente y a la empresa pero con una significativa reducción del impacto medioambiental” (Innosupport)

“La ecoinnovación es toda innovación —nueva tecnología, producto, proceso o servicio— capaz de contribuir a la protección del medio ambiente o a una utilización más eficaz de los recursos” (Unión Europea)

Y estas son nuestras (creemos que buenas) razones:

  1. Acceso a mercados nuevos y/o emergentes. 

    La ecoinnovación se ha convertido en un factor estratégico y una puerta de entrada para los mercados emergentes, donde existe un creciente volumen de población que quiere y necesita productos y servicios a precios asequibles que respondan a sus necesidades. Pensemos en India, cuna de la denominada jugaad innovation o innovación frugal, especializada en obtener fórmulas innovadoras a partir de recursos escasos.

    Natura es una empresa brasileña con un el 20% de la cuota de mercado en este país en el sector de cosméticos, fragancias y productos de cuidado personal. Acaba de recibir el premio “Campeones de la tierra” que concede el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el galardón más importante que puede otorgar a aquellas personas y organizaciones que se destacan por su labor ambiental.

    Premios aparte, el compromiso de Natura con el medioambiente es el principal rasgo de sus productos, presentes en el 57% de los hogares brasileños. Natura introdujo los envases rellenables en 1983. No lleva a cabo pruebas en animales y trabaja con 33 proveedores locales para garantizar que la cadena de suministro de la materia prima sea sostenible.

  2. Aumento de la rentabilidad en toda la cadena de valor. 

    La ecoinnovación requiere revisar la cadena de valor completa para encontrar los puntos críticos que puedan precisar un cambio. Este requisito obliga a las empresas a mirar más allá de sus límites  y trabajar en colaboración con otros agentes implicados. La cooperación a largo plazo en pro de la innovación y la sostenibilidad da como resultado una reducción de costes, menores riesgos, una mayor eficiencia, mejora en las ventas y una propuesta de valor más sostenible.

    El fabricante norteamericano de moquetas modulares Interface, cuya misión es convertirse “en la primera compañía completamente sostenible para el 2020” es un buen ejemplo. Analizando el ciclo de producto descubrió que un 80/90% de sus impactos medioambientales estaban relacionados con los hilos de nylon, así que se pusieron a trabajar con sus proveedores para corregir esta situación y buscar soluciones innovadoras. En 2012 empezó a colaborar con la Sociedad Zoológica de Londres y con Aquafil para recoger redes de pesca desechadas en Filipinas. Su objetivo era encontrar una fuente alternativa de material reciclado para la hilatura, pero al tiempo facilitó el desarrollo de una cadena de suministro de redes desechadas que, de no encontrar este uso, supondrían una amenaza para el medio ambiente. Estos hilos, junto con los procedentes de la recogida de moquetas recuperadas, permiten a Interface producir una moqueta 100% reciclada. Interface tiene una cuota de mercado del 35% en Estados Unidos.

  3. Incrementar la productividad y la capacidad técnica.

    Cuando más innovas, mejor lo haces. Embarcarse en la ecoinnovación supone un proceso de cambio para la empresa que la conducirá a un fortalecimiento de sus capacidades técnicas. Normalmente implica el intercambio de información entre unidades y la participación en procesos multifuncionales, así como con otros partners. Como resultado, mejora el compromiso de los empleados y su capacidad técnica, así como la adquisición de otras competencias clave que inciden positivamente en la productividad de la empresa.

    Este es el caso de Ecover, una empresa belga de 300 empleados que fabrica productos de limpieza ecológicos. Ecover creó un puesto estable de director de innovación, que es el puente entre todos los departamentos de la compañía, así como el promotor del cambio y el impulsor del desarrollo interno de capacidades. La empresa posee una cultura interna que promueve y anima a los empleados a expresar y comunicar sus ideas para avanzar en innovación y sostenibilidad.

  4. Anticiparse a los estándares y la normativa.

    Las normativas y los estándares medioambientales son cada vez más estrictos. Las empresas ecoinnovadoras suelen ser pioneras en su cumplimiento, lo que supone una ventaja competitiva. Cuando la regulación es aprobada, normalmente este tipo de empresas ya han anticipado el cambio, innovando en los materiales apropiados o con tecnologías y procesos que se ajustan a la nueva norma. Además de mejorar su reputación, adquieren un papel de liderazgo en el sector y se colocan a la vanguardia, con la posibilidad de ser escuchadas en regulaciones futuras e influir en su orientación.

    La alemana Safechem ya ofrecía productos y servicios adaptados a Directiva Europea sobre emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV’s) en disolventes cuando esta fue aprobada en 2007, y se convirtió en la única empresa europea en hacerlo. El desarrollo de una solución ecoinovadora le brindó una posición de liderazgo en el mercado de los diseolventes para limpieza. Ofrece además un nuevo modelo de negocio orientado al servicio (contrato de servicio) que implica una relación más estrecha y de largo plazo con el cliente.

  5. Atraer inversión.

    Las empresas ecoinnovadoras, ya sean grandes o pequeñas, disfrutan de mayores oportunidades para captar fondos. Para las pymes, las autoridades públicas, locales, nacionales y europeas, disponen de ayudas para iniciativas que aúnen innovación y sostenibilidad. También universidades y fundaciones destinan dinero para financiar proyectos ecoinnovadores.

    Triodos Bank invierte en pymes ecoinnovadoras, y lo ha hecho incluso en el periodo más duro de la recesión. Los inversores en busca de ideas ecoinnovadoras también han aumentado y las empresas verdes son atractivas de cara a fusiones, adquisiciones o partenariados. Inneon, por ejemplo, es una plataforma europea que une a ambas partes: emprendedores ecoinnovadores e inversores. Si se opta por el crowdfunding, el componente ecoinnovador suele resultar más atrayente para el inversor particular.

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Bonus track

Ilustración: elaboración propia a partir de Flickr/Borislav Drimitrov (CC BY-NC-SA 2.0).

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