Creatividad para repensar productos, servicios, organizaciones y territorios

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Creatividad para repensar productos, servicios, organizaciones y territorios

Aprendiendo a prototipar: un ejercicio práctico

Algunos piensan que el primer paso en innovación es pedir dinero: una buena suma, de varios millones de euros. Ven cómo startup o empresas jóvenes reciben esas cantidades, y otras mayores, de inversionistas y creen que es un prerrequisito para ejecutar la idea de alguna tecnología innovadora o de un producto/servicio que puede abrir un nuevo mercado. Pero es al revés, la idea es antes que el dinero. Y, además, hay que prototiparla antes de pedir financiación. Prototipar requiere cierta práctica, así que en este post proponemos al lector un ejercicio para ir adquiriendo destreza en el prototipado.

aprendiendo a prototipar bEn el post “Diseño de experiencias: 15 herramientas imprescindibles (y 3), incluimos el prototipado como un instrumento básico, porque creemos efectivamente que es indispensable en innovación y creatividad. A las palabras de Gay Kawasaki que citamos en aquella entrada, añadimos hoy una definición que nos parece clara, la que aportan Runa Sabroe (Danish Design Centre) y Stine Schulze (Mindlab) en la web Design For Europe:

A prototype is a quick, preliminary version of an idea. It can be draft version that you can throw together in a flash, or a more finished and detailed version of a proposolution. Prototypes are common in a wide range of design disciplines, including product design and service design. The idea is that you can use the prototype to imagine possible futures”

¿Por qué prototipar nuestra idea innovadora? ¿Qué ventajas o beneficios nos aportará el prototipo de nuestro servicio o producto creativo e innovador?

Un prototipo nos ayudará a:

  • Comunicarnos, iniciar una conversación con usuarios que nos aporte su feedback
  • Fracasar de forma rápida y barata
  • Testar la idea
  • Gestionar el proceso de crear una solución innovadora descomponiendo un problema complejo en partes que puedan ser puestas a prueba

El objetivo del ejercicio que proponemos en este post es que el lector se acostumbre a trabajar con el espíritu del prototipado si no tiene experiencia en él, esto es, que vaya aprendiendo a prototipar. Si ya lo emplea, es también una forma divertida de trabajo en equipo, sirve para desbloquear antes de una sesión de creatividad, o para activarla e ir así cohesionando al equipo.

Instrucciones básicas

Si puedes dividir el grupo en equipos de 2 ó 3 personas, el ejercicio resultará mejor.

Reparte seis folios a cada equipo. El papel puede ser reciclado o reutilizado, pero es importante que ningua hoja esté doblada ni arrugada. También se necesitará una jarra o botella llena de agua y una papelera o cubo.

Da las siguientes indicaciones a los participantes en el ejercicio:

Durante un máximo de 15 minutos cada equipo desarrollará, utilizando las seis hojas de papel, prototipos de un recipiente que pueda contener agua y se pueda sostener sobre una mesa sin necesidad de que nadie lo sujete. Pueden hacerse varios prototipos, pero cada equipo sólo podrá elegir uno para su presentación final.

No puede emplearse ningún elemento más: ni tijeras, ni pegamento. Únicamente papel y las manos para manipular el papel, que puede rasgarse, partirse o agujerearse, pero únicamente valiéndose de las manos.

Advierte a los participantes de que disponen de tiempo para buscar posibilidades, para seleccionar las mejores alternativas y para construir los prototipos. Si quieren, pueden dibujar las alternativas sobre papel antes de ponerse a manipular los folios. Recuerda que, si rompen el papel o hacen un intento fallido, sólo disponen de un máximo de seis folios. Si algún equipo quiere probar el prototipo vertiendo agua en él antes de presentarlo, puede hacerlo.

Cada cinco minutos recuerda a los equipos el tiempo que resta. Si observas que cuando se aproxima el límite del cuarto de hora final, los participantes no han conseguido concluir ningún prototipo, está permitido conceder otros cinco minutos extra.

Finalmente, cuando acaben sus muestras, da unos minutos más para que los participanes preparen la presentación del prototipo elegido ante el grupo. Tome el agua y el cubo. Vaya llamando a cada equipo para que enseñe y defienda su “producto” e invítelos a que cuenten al resto de participantes cómo han vivido el proceso de trabajo. Si has observado algo destacable, coméntalo, pero es importante que no lo formules como una crítica sino como una mera observación. Cuando cada grupo acabe la presentación, comprueba tú mismo que el prototipo es capaz de sostenerse por sí solo sobre una mesa. Luego vierte agua en él y verifica que no se rompe o filtra el líquido.

Reflexiona sobre el ejercicio.

Recomendamos que la reflexión sobre el ejercicio también se lleve a cabo de forma grupal, ya que descubrirás, quizá una vez más, lo poco acostumbrados que estamos a trabajar en equipo. También descubrirás que esta filosofía del prototipado se tiene que ejercitar y entrenar más.

En la reflexión, analiza los siguientes aspectos:

  • La escucha. ¿Se escuchan las ideas de todos? Normalmente la gente no suele escuchar las ideas de los otros miembros del grupo, salvo a los que consideran más creativos. Por otro lado, todos intentan centrarse en vender la suya. Más que un equipo que busca la mejor solución, suele resultar un mercadeo de ideas.
  • La iniciativa. ¿Han participado todos? Los más activos toman la iniciativa y los otros se quedan como meros espectadores. En la implementación, hay participantes que desconectan o ponen en práctica su propia idea.
  • La fluidez. ¿Cuántas posibilidades han buscado antes de elegir el prototipo final? ¿Han construido varios prototipos? Con los seis folios habría que fabricar por lo menos dos prototipos en papel, además de los que se dibujen. Lo más importante es ver quién tiene la suficiente paciencia para buscar posibilidades. La gente se pone a manipular el papel antes de pararse a pensar y escucharse unos a otros.
  • La evaluación. ¿Por qué se ha seleccionado el prototipo? ¿Qué criterios se han seguido? Es importante que el grupo verbalice los criterios de evaluación y justifique por qué ha elegido esos y no otros. Suele ser recomendable que el dinamizador les imponga el criterio de originalidad común a todos, ya se tiende a buscar la solución más eficiente.
  • La originalidad. Haga que elijan los participantes la idea que les parezca más original y que argumenten bien por qué razón creen que lo es.

El lector encontrará más ejercicios prácticos sobre creatividad e innovación en el libro CxI. Creatividad e innovación. Factores clave para la gestión e internacionalización”, que puede hojearse parcialmente en Google Books.

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Ilustración: elaboración propia a partir de Flickr / Elliot Trinidad (CC BY-NC 2.0).

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