El concepto de sostenibilidad está en boca de gobiernos, empresas e individuos. Las grandes consultoras globales publican informes centrados en la sostenibilidad, sobre lo muy estratégica que es, y lo mucho que influye en la competitividad de las empresas. Es tendencia, lo que propicia el debate… ¿se trata de una moda pasajera o de una filosofía adecuada para definir cómo están o cómo deben ser las empresas, los productos, los servicios, las ciudades? Nosotros no creemos que sea un fenómeno transitorio, aunque tampoco que esté tan interiorizado como nos gustaría. Vemos la sostenibilidad como una óptica, una mentalidad transversal que debería recorrer toda la estructura empresarial y que, además, está calando poco a poco. Más allá de las primigenias iniciativas de reciclaje, existen ya modelos de negocio innovadores que incorporan la sostenibilidad en su propia base. En este post, os hablamos de ellos: 20 modelos de negocio innovadores en pro de la sostenibilidad.

modelos de negocio innovadores en pro de la sostenibilidad

Sabemos que cambiar el modelos de negocio es probablemente la faceta más complicada de la innovación. Es más fácil innovar en productos, en servicios, en procesos, en tecnología. Por eso creemos que es importante entender cómo son los nuevos modelos de negocio emergentes y cómo se están aplicando en empresas consolidadas y en startup para integrar la sostenibilidad en la estructura básica de sus negocios. Esperamos que este post os pueda servir de inspiración.

Estos son los 20 modelos de negocio innovadores en pro de la sostenibilidad que os presentamos, basados en el estudio “Model Behavior. 20 Business Model Innovations for Sustainability”, elaborado por la empresa SustainAbility, que ha sabido categorizarlos con claridad:

  1. Producción circular (Closed-Loop Production). También conocido como “cradle to cradle” (de la cuna a la cuna), en este modelo de negocio, el material que se emplea para fabricar un producto se recicla continuamente a través del sistema de producción, como si fuera un circuito cerrado. Emplear este modelo no sólo reduce el consumo de recursos y costes energéticos asociados, sino que también abre oportunidades para establecer un vínculo con los consumidores, facilitando la retirada y devolución de los productos.
    En un post anterior, ya nos referimos a estos modelos, así que os sugerimos leerlo para descubrir algunos ejemplos de empresas que están aplicando la economía circular.
  2. De lo físico a lo virtual. Hasta la llegada de internet, el mercado de consumo estaba compuesto casi exclusivamente por tiendas tradicionales: el almacén de la esquina, el supermercado, las cadenas o las grandes superficies. Un sistema que es conveniente para los consumidores, pero que puede llegar a ser caro y requerir un uso intensivo de recursos.
    Este modelo cambia dónde y cómo se produce la transacción. A medida que el usuario se sienta más confortable con la compra online, veremos menos comercios minoristas y más marcas que sólo venden online.
    Queremos puntualizar que este modelo muestra una cara B menos sostenible, ya que en algunos casos puede conducir a la destrucción de empleos en otros sectores, y recordemos que la sostenibilidad ha de ser medioambiental y económica pero, y lo que no es menos importante, también social.
    Un par de ejemplos: FreshDirect, una startup norteamericana que entrega comestibles a domicilio; o Sungevity, una empresa que instala y gestiona equipamientos solares para viviendas (de momento sólo opera en Estados Unidos y Holanda), que subcontrata la instalación a proveedores locales y gestiona la infraestructura en remoto.
  3. Producción bajo demanda. También a través de plataformas online, las empresas producen un artículo cuando la compra ha sido confirmada, muchas veces después de que el usuario haya podido personalizarlo, eligiendo los componentes. No hay sobreproducción, ni excedentes. Threadless es un fabricante de camisetas que invita a artistas a crear diseños, de los que sólo los más votados por los usuarios pasan a la fase de producción.
  4. Rematerialización. Este modelo de negocio ha encontrado formas innovadoras de crear nuevos productos a partir de desperdicios recuperados. En ocasiones, pero no siempre, el proceso implica el uso de compleja tecnología para descomponer el material descartado y remanufacturarlo. Este modelo beneficia a ambas partes: a la empresa que remanufactura y a la que proporciona los desperdicios, que evita así el proceso y el gasto que significa el transporte a los vertederos.
    Desde Alaska, el emprendedor Craig Kasberg está sacando partido a residuos o subproductos procedentes del mar como la piel del salmón, una de las principales pesquerías de esa zona. Su empresa, Tidal Vision, ha lanzado ya una línea de monederos y cinturones fabricados con pieles del salmón, que habitualmente se arrojaban al mar o se depositaban en vertederos. Rubies in the Rubble, en Reino Unido, fabrica mermeladas y conservas con las frutas y verduras desechadas (porque son demasiado pequeñas, o grandes, o muy maduras, o tienen mal aspecto y no son estéticamente perfectas, o han pasado demasiado tiempo en la estantería del supermercado) al tiempo que da empleo a personas con problemas para regresar al mercado laboral.
  5. Compra uno, dona uno. Lucky Iron Fish es una empresa que fabrica un pez de hierro a partir de materiales reciclados; un pez que, al cocerse, libera una cantidad de hierro parecida a la que se obtendría con la ingestión de una clásica píldora o ampolla de hierro. Lucky Iron Fish sirve para combatir la anemia ferropénica en países donde es endémica, como Camboya. Por cada pez que vende en su web oficial al precio de 25 dólares, otro irá a una familia camboyana. Tom Shoes hace algo similar con zapatos, bolsos y gafas.
    Las empresas que usan este modelo venden un bien y dedican una parte de los beneficios a donar un producto igual y similar a los que lo necesitan. Los consumidores, además de adquirir un nuevo producto, contribuyen a una causa social.
  6. Propiedad cooperativa. El modelo cooperativo no es nuevo en absoluto, pero eso no impide que, frente a otro tipo de estructuras empresariales, siempre haya mostrado mayor interés por todos los stakeholders y no sólo los empleados o accionistas. Clientes, proveedores y toda la comunidad local que circunda a la cooperativa, así como su entorno medioambiental, están entre sus prioridades. En España, tenemos un ejemplo muy señalado: la Corporación Mondragón. En Canadá existe Vancouver City Savings Credit Union (Vancity), un banco cooperativo que se define como “As a member-owned financial co-operative, we’re rooted in your community, responsive to your needs and dedicated to building sustainable wealth for all”
  7. Abastecimiento inclusivo. Al analizar el impacto de sus operaciones fuera de su propia estructura, las empresas se fijan inmediatamente en la cadena de suministro. Fijar unos estándares de sostenibilidad y hacer auditorías es un primer paso, pero se puede ir más allá: reorganizar la cadena de abastecimiento para hacerla más inclusiva, centrándose en apoyar al agricultor o productor que suministra, no sólo en las características del producto que sirve (aceite de palma orgánico, madera sostenible, etcétera). Este cambio implica a menudo colaborar con pequeños productores, que pueden precisar un mayor esfuerzo por parte de las grandes empresas. A cambio, se crean conexiones, los pequeños aprenden y se refuerzan los vínculos en la cadena de suministro de forma global.
    Con el abastecimiento inclusivo mejora también la reputación de las grandes empresas, que pueden ganar legitimidad en mercados locales y crear productos más “éticos”. Los beneficios se traducen en una mejor trazabilidad y coherencia en el suministro gracias a unas relaciones con proveedores más sólidas.
    Sucesos como los ocurridos recientemente en Bangladesh han puesto a las grandes empresas del sector textil en el punto de mira de los consumidores, que no aprueban determinadas prácticas abusivas con proveedores.
    Silva Food es una pequeña empresa de Zambia que ha entrenado a más de 17.000 productores (el 97% de ellos mujeres) locales en gestión y técnicas de horticultura más avanzadas, especialmente relacionadas con la higiene, para que logren hacer crecer sus granjas, pasando del autoconsumo a la venta comercial. Ahora acaba de montar una fábrica para empaquetar y procesar los excedentes y poder enviarlos mayores distancias.

Hasta aquí esta primera entrega con los siete primeros modelos de negocio innovadores en pro de la sostenibilidad. En los siguientes post, trataremos los otros 13: crowdfunding, freemium, compra progresiva, pago en caso de éxito, modelos de suscripción, mercados base de la pirámide, precios diferenciados, microfinanzas, microfranquicias, mercados alternativos, cambio de comportamiento, producto como servicio y recursos compartidos.

Ilustración: elaboración propia a partir de Flickr / The bees (CC BY-NC 2.0).

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