El design thinking o pensamiento de diseño es una de las metodologías de trabajo básicas de la innovación. Sirve para que las empresas o las organizaciones lancen al mercado productos y servicios innovadores.

Pero ¿pueden usarlo las personas en su día a día?

Leyendo este post descubrirás que sí, porque el design thinking, en el fondo, no es más que un enfoque de resolución de problemas desde la perspectiva de la creatividad y la utilización de métodos de trabajo no convencionales. ¿Y quién no necesita una perspectiva creativa para resolver los trances de la vida diaria? Empezar a utilizar esta metodología en lo cotidiano te ayudará a ser más innovador y creativo también en tu vida profesional.

design thinking

El design thinking bebe de las fuentes de los primeros investigadores del pensamiento creativo, como Alex Osborn o Sidney Parnes. Rolf Faste retomaría años después sus preceptos en la Universidad de Stanford. Pero quien puede considerarse padre de la criatura en el campo empresarial es Tim Brown, autor de “The Art of Innovation”, presidente y CEO de la consultora IDEO. Lo novedoso no era la técnica en sí, sino su aplicación a problemas de negocio. Brown define así el pensamiento de diseño:

Design thinking is a human-centered approach to innovation that draws from the designer’s toolkit to integrate the needs of people, the possibilities of technology, and the requirements for business success”

El pensamiento de diseño es una lente a través de la cual se pueden observar los retos y solucionar los problemas. Por eso, hoy te proponemos 5 formas de usar esta metodología en tu vida cotidiana, porque combina lógica, intuición y un razonamiento sistémico para desarrollar soluciones:

  • Visualiza el problema. El design thinking también es un proceso de visualización de la información no estructurada sobre el problema que hayamos recogido previamente. Es habitual construir historias visuales (storytelling) en cooperación con los usuarios, por ejemplo.

Tanto si estás tratando de encontrar una salida a los grandes problemas globales de la humanidad como si te enfrentas a microproyectos, la visualización pone de manifiesto los temas clave y ayuda a ver patrones. Recurre a diagramas de Venn, de flujo, gráficos u organigramas para entender mejor el problema en su conjunto. Te ayudarán a encontrar relaciones y distinguir matices en los datos.

  • Pon en tela de juicio las hipótesis. Adoptar una postura de cuestionarlo todo te ayudará a romper moldes y asunciones sociales para empezar a tener ideas fuera de lo establecido (out of the box, que dicen los angloparlantes). Deja que fluyan las ideas más salvajes (algo que no suele practicarse), todo aquello que no se ha probado, que no tiene precedentes.

Imagina que formas parte del equipo responsable de urbanismo de tu ciudad, al que han encomendado la tarea de hacer de ella una población más verde. Un miembro del equipo propone plantar más árboles. La respuesta más habitual será: “pero ¿dónde? No hay muchos sitios en los que colocarlos”. Es el momento de desafiar lo establecido y plantear cuestiones como “y si plantamos los árboles sobre los edificios… o bajo tierra… o los hacemos portátiles… o”. Cuando se rompen esas primeras barreras, se da el primer paso hacia el hallazgo de una solución innovadora, e incluso brillante.

  • Da vuelta a tus pensamientos. En lugar de desalentarte si sufres un bloqueo, trata de pensar en el problema a la inversa. Por ejemplo, convierte una frase negativa en una positiva. O cambia la forma de formular las preguntas: ¿cómo podemos hacer que el problema sea peor? en lugar de ¿cómo resolver este problema?. En otro caso, puedes preguntarte ¿qué puedo hacer para que nadie puede contactar conmigo? en lugar de ¿cómo puedo hacer más contactos profesionales? Dándole la vuelta a la situación, podrás ver el problema desde una nueva perspectiva y decidir a qué darle prioridad.
  • Empatiza. Los diseñadores suelen preguntarse: ¿sirve mi diseño a algún propósito más allá, más grande? Tú también puedes plantearte esta cuestión si se trata de un problema que atañe a colegas, amigos o incluso familiares. Empieza por interrogantes sencillos: ¿A quién más le afecta este problema? ¿Cómo lo hace? ¿Qué aliviaría la situación? Si empatizas con otras personas en similares circunstancias, el proceso de resolver el problema adquiere un significado más profundo; y a la vez, tú te consagrarás a encontrar una solución a más largo plazo y con mayor impacto.
  • Asume riesgos y fracasos. Los diseñadores son maestros de la innovación por una razón: se sienten cómodos con el riesgo y el fracaso. El design thinking implica riesgo y, a la vez, ayuda a controlarlo. El pensamiento de diseño pone el acento en aprender haciendo, en experimentar. Si tú quieres incorporar la metodología del design thinking en tu rutina diaria, deberás aprender a sentirte bien en entornos cambiantes. Y como dijo el propio Tim Brown,

Don’t think of it as failure, think of it as designing experiments through which you’re going to learn”

Bonus track

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Ilustración: elaboración propia a partir de The Noun Project / CBi Icons (CC BY 3.0 US).

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