Hackatones. Retos. Competiciones. Jams. Casi no hay gran empresa en España en la actualidad que no haya recurrido a alguna de estas actividades para generar ideas innovadoras. Los hackatones ya no son esos eventos exclusivos para desarrolladores o para startup, sino una herramienta también para empresas consolidadas. Una forma de agitar la inercia e instilar en la organización una cultura más innovadora, más centrada en el cliente y, sobre todo, más dinámica, acelerando el cambio e imprimiéndole un ritmo mayor. Pero ¿sirven los hackatones para innovar? Solo si la energía y las ideas que generan reciben el tratamiento posterior adecuado.

hackatones para innovar

Como explica la consultora Mckinsey, los hackatones agitan internamente a las organizaciones,

because they offer a baptism by fire: a short, intense plunge that assaults the senses and allows employees to experience creative disruption in a visceral way”

Según la Wikipedia, un hackatón es, originariamente:

un término usado en las comunidades hacker para referirse a un encuentro de programadores cuyo objetivo es el desarrollo colaborativo de software, aunque en ocasiones puede haber también un componente de hardware. Estos eventos pueden durar entre dos días y una semana. El objetivo es doble: por un lado hacer aportes al proyecto de software libre que se desee y, por otro, aprender sin prisas.
El término integra los conceptos de maratón y hacker, aludiendo a una experiencia colectiva que persigue la meta común de desarrollar aplicaciones de forma colaborativa en un lapso corto. Se cree que el término fue creado en 1999 de forma independiente por los desarrolladores de OpenBSD y el equipo de marketing de Sun Microsystems

Pero hoy esta acepción se ha quedado corta, y el término describe también un evento centrado en la solución de un problema, no necesariamente relativo a programación, en el que se reúne, y se pone a trabajar juntos en ese reto, a programadores, diseñadores, ingenieros, usuarios, creativos o especialistas en experiencia de usuario, que colaboran intensamente durante un corto periodo de tiempo, habitualmente uno o dos días.

Por citar algún ejemplo, en España empresas como Endesa o Banco Sabadell han organizado hackatones para impulsar la creación de soluciones disruptivas en sus respectivos sectores.

Para que tengan éxito, según la consultora Mckinsey, un buen hackatón debería:

  • Estar centrado en el cliente. Debe ir de atrás hacia delante. Empezar en la experiencia del cliente y avanzar a través de los distintos pasos del proceso.
  • Ser interdisciplinar. Como ya hemos mencionado, los participantes han de incluir perfiles multidisciplinares, que incluyan también a personal de ventas, del servicio de atención al cliente o a especialistas de otras materias. Esta combinación aportará un abanico de perspectivas que enriquecerá enormemente el proceso.
  • Comenzar de cero. Los hackatones de mayor éxito retan deliberadamente a sus participantes a repensar en cómo dar respuesta a una necesidad concreta del cliente. El objetivo es dejar a un lado concepciones tradicionales y reimaginar nuevas formas de hacerlo.
  • Concreto y focalizado en resultados. Las sesiones comienzan con ideas pero deberían concluir con prototipos en funcionamiento que cualquiera pueda ver y tocar. Los frutos del hackatón deberían incluir también referencias a todos los elementos implicados: normativa, producción, venta… Un producto mínimo viable que pueda ser presentado por los portavoces del equipo.
  • Repetitivo y continuado. Cuando los hackatones terminan, suele haber una ola de entusiasmo y energía que corre el riesgo de disiparse si no se adoptan medidas para recoger el testigo y mejorar el prototipo, una vez concluido el evento.

Coincidimos con Mckinsey en estos puntos, pero en Repensadores tendríamos en cuenta también otros elementos para inspirar la creatividad de los participantes, y para asegurar la buena marcha del hackatón:

  • No descuides la fecha y el espacio en que tendrá lugar
  • Que sea inclusivo. En una encuesta realizada en 2012 por Jon Mumm, un desarrollador habitual de los hackatones de San Francisco, sólo uno de cada 10 participantes son mujeres.
  • No descartes la búsqueda de patrocinadores, siempre alineados con el contenido del hackatón.
  • Una buena presencia online, antes, durante y después es imprescindible.
  • Es importante que las reglas de participación estén claras.
  • Es recomendable que los jueces no pertenezcan sólo a la empresa organizadora.
  • Establece un calendario.
  • El aprendizaje compartido es un factor importante.
  • El fallo o el error también son valiosos.
  • No olvidarse de aspectos prácticos como facilitar asientos flexibles, wifi y electricidad.
  • Pizarras y ventanas con vistas agradables que sean sugerentes para los participantes.
  • Debería permitirse que las personas se organicen ellas mismas en grupos. Una fórmula extendida es que si algún participante acude ya con una idea, la exponga mediante un pitch y busque así compañeros de equipo.
  • No te olvides del post hackatón: un email de agradecimiento a todos los participantes dejará huella en ellos. Los fidelizarás para futuras ocasiones.

Los hackatones no son la panacea en innovación. ¿Qué ocurre cuando la fiesta acaba? ¿A dónde van todas esas ideas y quién sigue su evolución? ¿Merece la pena repetir la experiencia el próximo mes o al año siguiente?

La realidad es más compleja que el impulso inicial, y, aunque bien gestionados, la estela de los hackatones debería conducir a la innovación, no siempre es así. Los resultados del hackatón deberían caer en una cultura de empresa innovadora y creativa que esté dispuesta a desarrollar lo que no suele ser más que un concepto o una idea y que seguramente requerirá un aterrizaje más exacto para llegar al mercado con éxito.

Como argumentan los autores de “Fail Better: Design Smart Mistakes and Succeed Sooner”, Anjali Sastry y Kara Penn,

`Solving´ a problem in a vacuum, however, is a waste of time and money. When hackathon participants don’t have the right contextual knowledge and technical expertise, they tend to come up with ideas that are neither feasible nor inventive. Worse yet, these flaws tend to go unrecognized in the limited time that the events take place”

Los hackatones no son sinónimo de innovación, aunque sí una fuente de ideas y energía, pero para que tengan impacto, los responsables de las empresas deberían inyectar ese mismo impulso en cada fase posterior del proceso de desarrollo de la idea innovadora. No es fácil, pero es la innovación de verdad, la innovación real, depende de ello.

Bonus track

Ilustración: elaboración propia a partir de The Noun Project / TukTuk Design 

¿Qué opinas? ¿Has participado en algún hackatón? ¿Tu empresa ha organizado alguno? Nos encantaría que nos dejaras un comentario con tus experiencias u opiniones. ¡Gracias por participar!

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