En este blog nos hemos referido varias veces a la creciente importancia de las ciudades como polos de innovación y creatividad. En 2012, tratamos sobre los icosistemas, en 2015 abordamos el papel que deben desempeñar las urbes si quieren apoyar la innovación y el emprendimiento; y el pasado septiembre escribimos sobre los distritos de innovación.

Un investigador y profesor norteamericano afincado en Barcelona, Boyd Cohen, acaba de publicar un ensayo, en colaboración con su colega Pablo Muñoz (Universidad de Leeds), que avala esta idea. Su título, “The Emergence of the Urban Entrepreneur: How the Growth of Cities and the Sharing Economy Are Driving a New Breed of Innovators”, no puede ser más claro. Con prólogo de Richard Florida, precursor en el estudio de la innovación y la creatividad urbanas, el libro hace una apuesta que nos alegra mucho. Según Boyd Cohen,

“I believe Europe is better positioned for the future of innovation and entrepreneurship than the U.S.”

urbanpreneur

Nos alegra porque es una conclusión positiva (no son muy habituales cuando analizamos la innovación en España) y no viene mal para elevarnos la moral en este país, que a veces es demasiado crítico consigo mismo.

Además, coincidimos con Cohen y Muñoz en otra de sus conclusiones: Silicon Valley no es replicable fuera del territorio donde se creó.

Cohen habla de “una espiral”  del emprendimiento urbano, lo que le ha llevado a acuñar un nuevo término para definir a sus protagonistas: el urbanpreneur:

“Entrepreneurs can live anywhere in the world and focus on any industry. Urbanpreneurs embed in their socio-ecological environments—cities and towns—to draw influence. They’re tapping into what cities have to offer so they can collaborate and innovate in their community”

Los urbanpreneurs, según Cohen, son de tres tipos:

  • Makers: fabrican mercancías localmente, muchas veces con impresoras 3D
  • Digital indie: trabajan desde casa o en espacios de coworking, y gestionan sus empresas gracias a la tecnología cloud.
  • On-demand o gig economy urbanpreneurs, a los que también denomina “independent contractors”, como podrían ser los conductores de Uber.

Cohen, profesor de emprendimiento y sostenibilidad en la Escuela de Negocios EADA de Barcelona y también docente en la Universitat de Vic, afirma en su ensayo que este emergente fenómeno del urbanpreneur encuentra su explicación en tres factores que han impulsado su crecimiento:

1. Urbanización:

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La imagen superior muestra cómo ha crecido la población que vive en las ciudades en los últimos años y este es un fenómeno que seguirá creciendo. El 54 % de la población mundial se concentra actualmente en zonas urbanas (Banco Mundial, 2016). Es lógico pensar que el hecho de que haya más emprendedores urbanos es una consecuencia lógica de esta tendencia. Cierto, pero Cohen va más allá y cree que, además de ver en las urbes un lugar de nuevas oportunidades, esas ciudades se enfrentan a nuevos y mayores retos, lo que

“ha dado lugar a una nueva generación de empresarios cívicos que tratan de resolver los desafíos de la calidad de vida en las ciudades con modelos de negocio híbridos y con fines de lucro”

2. Colaboración:

En cuanto a la colaboración, Cohen se refiere a dos factores. Por un lado, la búsqueda de nuevas formas de cooperación para hacer frente a los desafíos de las ciudades que mencionábamos unas líneas antes. Construir ciudades que “funcionen” ahora y en el futuro va a obligar a buscar fórmulas innovadoras:

“En algunas ciudades, estamos viendo la presencia de algo a lo que yo me refiero como asociaciones 5P (public-private-people-professor partnerships), a partir de las que se crean consorcios donde los actores locales e internacionales se dan cita en la esperanza de crear soluciones win-win a los problemas locales y globales”

Menciona el caso de AMS Institute, un instituto público privado creado en Amsterdam para encontrar soluciones innovadoras a los problemas de la ciudad (acaban de hacer público que trabajan en el barco autónomo Roboat, que navegará por las aguas de sus canales en 2017).

Y, por otro lado, la economía colaborativa. Con mayor densidad de población, un fácil acceso a internet, cuya penetración es mayor en las ciudades, y el uso generalizado de teléfonos móviles inteligentes, las urbes son un escenario perfecto para las iniciativas de economía colaborativa, su “hábitat natural”. Como explica Neal Gorenflo, autor del libro “Share or die” (“Comparte o muere”) y cofundador de Shareable:

“En el fondo, los núcleos urbanos están diseñados para compartir lo más posible: de las plazas a los espacios públicos, de la cultura a las ideas… Ahora, con los presupuestos cada vez más justos, es el momento de aprovechar al máximo los recursos”

3. Democratización

Este factor enlaza con la cuestión del emprendimiento con recursos propios sobre la que escribimos un post que titulamos “Tortugas frente a unicornios”. Cohen cree que

“la innovación y el emprendimiento es ahora menos dependiente del capital riesgo que lo que solía ser”

La tecnología se ha democratizado (software de código abierto, impresión 3D, etc…) y las herramientas para innovar también, lo que unido a la existencia de un entorno con muchas opciones (coworking, eventos, redes…) permite poner en marcha nuevas ideas de una forma más barata y más rápida que nunca.

Bonus track

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Ilustración: elaboración propia a partir de Unplush.

 

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