El turismo y las industrias creativas están llamados a entenderse. El nuevo consumidor busca experiencias auténticas que le permitan desarrollarse personalmente en forma de turismo creativo.

Y la combinación de ambas puede satisfacer esta demanda. La OCDE ve un potencial enorme si se producen sinergias entre el sector turístico y el creativo, que en España empiezan a producirse. Si quieres comprobarlo, lee el post hasta el final, te proponemos una recomendación muy especial para esta Semana Santa.

turismo e industria creativa

Amadeus y la consultora especializada en tendencias de consumo The Future Foundation hicieron un estudio en 2015, “Future Traveller Tribes 2030. Los viajeros del mañana”, en el que definían las seis tribus viajeras que imperarán en los próximos años: el buscador de capital social, el purista cultural, el amante de la comodidad, el viajero por obligación, el trotamundos solidario y el cazador del lujo.

Vamos a centrarnos en una de estas tribus viajeras, el purista cultural:

“Para este perfil de viajero, las vacaciones son la oportunidad de zambullirse en una cultura extranjera, y mide el valor de su viaje en función de la autenticidad de la experiencia, aunque eso suponga ciertas incomodidades. Rechaza la planificación y tiene una mayor disposición al consumo compartido o colaborativo”

[Si sientes curiosidad por saber a qué tribu perteneces, puedes hacer este test online (en inglés)]

El surgimiento de esta tribu viajera propicia sinergias cada vez mayores entre el sector turístico y las industrias culturales y creativas, que permitirán a este tipo de viajeros experimentar la cultura local: turismo experiencial, sostenible, responsable y, por supuesto, creativo y cultural.

Este viajero creativo es fundamentalmente prosumer (producer + consumer): genera contenido de sus experiencias y los comparte profusamente en redes sociales. Puede incluso combinar distintas clases de turismo en un único viaje: enoturismo, gastronómico, ecoturismo, idiomático, creativo o slow tourism (turismo o lugares para la desconexión).

Desde el punto de vista del gasto, el visitante por motivos culturales es una tipología de turista que gasta de media más que los demás, pese al descenso en el gasto global registrado en los últimos años en España.

Estadística: Gasto de los turistas internacionales que visitaron España por motivos culturales de 2005 a 2014 (en millones de euros) | Statista
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Como explica Greg Richards, profesor e investigador en estudios del ocio en la Universidad de Tilburg (Holanda) y creador del término turismo creativo, los consumidores

“ya no se conforman con tener la misma experiencia que los demás y ver de una forma pasiva los lugares que en un determinado destino deben ser vistos. Quieren tener experiencias únicas que los diferencie de los demás consumidores y también que se les permita participar activamente en la experiencia”

Esa necesidad lleva a los turistas que buscan diferenciarse de otros turistas a ser cada vez más creativos, tanto o más que los proveedores de esas experiencias en destino. Porque la creatividad, junto con la autenticidad de la experiencia, están en la base de esta oferta.

Hacer croissants en París con panaderos expertos, aprender artes marciales en un país asiático de la mano de un practicante local, ser DJ en Ibiza por unos días, participar en la preparación de carnavales en el Caribe, apuntarse a clases de cerámica y alfarería en Jalisco, fabricar tu propio queso y mantequilla en Cantabria o cocinar paellas con auténticos valencianos en Valencia. Las opciones son muchas.

Así, podría decirse que existe un progreso o evolución del turismo cultural hacia el turismo creativo. Nos encontramos desplazándonos de una economía basada en la prestación de servicios hacia una economía basada en la experiencia, en la que los consumidores quieren, de alguna forma, vivir una experiencia memorable, capaz de transformarlos, de cambiar su forma de pensar y actuar.

Con esta evolución surgen nuevas oportunidades para crear nuevas formas de consumo cultural, una base sólida para el desarrollo del turismo creativo, que Richards define como

“el turismo que ofrece a los visitantes la oportunidad de desarrollar su potencial creativo a través de la participación activa en las experiencias de aprendizaje que caracterizan el destino de vacaciones a donde son trasladados”

Y que para la UNESCO es también una forma de ciudadanía:

“Un turismo en el que el visitante tiene una interacción educativa, emocional, social y participativa con el lugar, su cultura y sus autóctonos. Los turistas se sienten en estos destinos como ciudadanos”

Un tipo de turismo que ya cuenta con una red de ciudades creativas, formada en 2004, y cuyos miembros definieron este fenómeno como la tercera generación turística, después del sol y playa y del turismo cultural (centrado en museos y monumentos).

España está empezando a descubrir este mercado como una forma de desarrollar alternativas al producto turístico tradicional.

Para la OCDE, la conexión del turismo con las industrias creativas tiene un enorme potencial cuyo impacto se notaría más allá de crear demanda para experiencias turísticas. Además, las sinergias entre la actividad turística y la creativa podrían:

  • Aumentar la demanda turística y/o cambiar el perfil del visitante generando nuevas experiencias más atractivas e interesantes.
  • Mejorar la imagen del destino mediante la aplicación de la creatividad al marketing y al diseño.
  • Desarrollar una infraestructura inmaterial (“soft infrastructure”) como pequeñas empresas creativas, espacios creativos, cursos, experiencias, cafés y restaurantes que funcionen como nodos de redes creativas, permitiendo la relación entre productores y consumidores.
  • Crear un ambiente o una atmósfera que haga de ese lugar un espacio más atractivo para trabajadores creativos, turistas y residentes.
  • Atraer talento creativo mediante la mejora de la calidad de vida y las oportunidades de negocio tanto en el turismo como en las industrias creativas.
  • Estimular la innovación añadiendo impulso creativo y nueva tecnología al desarrollo del turismo y retar a las industrias creativas a encontrar nuevas formas de gestión turística y a mejorar el sector.
  • Fomentar las exportaciones con productos que conecten contenido creativo, destinos y cultura de forma que sean más atractivos para los visitantes.
  • Crear clústers o redes que ayuden a convertir los destinos creativos en nodos de los que formen parte creativos y profesionales del turismo.
  • Perfeccionar el conocimiento y las capacidades a través de la interconexión de ambos sectores, así como de los visitantes y los locales.

De momento, y como está próxima la Semana Santa, qué mejor que probar alguna experiencia creativa local. Nosotros apostamos por Creatividoo, un proyecto innovador que desarrollará actividades creativas en Denia, y que van desde la pintura e inglés en la playa, pasando por yoga y pan y fotografía. ¡Ve llenando la maleta de creatividad! ¡Nos vamos!

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Ilustración: elaboración propia a partir de Unsplash (CC0).

 

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