La creencia de que la creatividad se pierde o deteriora en la madurez, cuando superas los 40 o 50 años, se ha extendido, cuando la ciencia defiende lo contrario. En este post, exploramos si la creatividad es para los profesionales seniors. ¿Son los perfiles senior más o menos creativos que otras generaciones anteriores?

la creatividad es para los seniors

Según el informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor) sobre emprendimiento senior, el número de adultos mayores de 50 años que trabajan por cuenta propia supera al de los jóvenes de entre 18 y 29 años, por lo que “tienen un papel muy relevante en las economías de todo el mundo”.

Es el caso, por ejemplo, de José Alemany, fundador de Funds Link, y Hans Svanbom, creador de Swan Water Solutions, que narraban su experiencia a la sección #talentodigital del periódico El País hace unos días. Ambos coinciden en que la experiencia atesorada es muy valiosa, así como una red de contactos consolidada, mayor credibilidad y capacidad financiera, valores todos ellos muy diferentes a los que pueden mostrar los emprendedores junior.

Alemany y Svandom son emprendedores senior pero ¿son personas creativas? ¿La creatividad también va con las personas que han superado la cuarentena o la cincuentena?

Evidentemente no alcanza la categoría de encuesta representativa, pero pensando en escribir sobre si los perfiles seniors son más o menos creativos, decidimos preguntar a “nuestra audiencia” en Twitter. Los resultados se pueden ver en el siguiente tuit:

Un 57% cree que la creatividad también es para los seniors y otro 43% opina que la creatividad no tiene edad. No esperábamos menos de ell@s, pero quizá convenga explorar un poco más este escenario.

Las evidencias científicas confirman la opinión de nuestros amigos tuiteros. En un estudio de Information Technology & Innovation Foundation se constató que los inventores llegan a su cenit profesional en la cuarentena y que suelen ser más productivos en la segunda mitad de su carrera. Los ganadores de los premios Nobel de Física hicieron sus principales descubrimientos, de media, cuando estaban en la cincuentena.

Si nos vamos a personalidades de la esfera artística, Matisse, Twain o Hitchcock llegaron a la madurez con plenos poderes creativos. Y encontrarás más ejemplos en el libro “Old Masters: Great Artists in Old Age”.

¿Por qué se ha instalado entonces la creencia, en nuestra opinión desacertada, de que los seniors son menos creativos? Quizá porque algunas personas influyentes y con predicamento en el mundo empresarial global así lo han afirmado públicamente. Mark Zuckerberg ha llegado a decir, ante un auditorio de la Universidad de Stanford, que:

“I want to stress the importance of being young and technical. Young people are just smarter”

Lo que sí parece demostrado también es que, tal y como describe la psicóloga Carolyn Adams-Price en su libro “Creativity and Successful Aging: Theoretical and Empirical Approaches”, la forma en que mayores y jóvenes son creativos es diferente. Adams-Price sostiene que el pensamiento divergente en niños apunta a la novedad y la innovación, mientras que en los adultos, destaca por la capacidad de síntesis y reflexión.

En España, un grupo de investigadores del Centro Universitario Villanueva (Madrid) liderados por Teresa Artola, llevaron a cabo una investigación con una muestra compuesta por más de 1.700 individuos de distintos rangos de edad y concluyeron que, en el caso de los adultos, estos experimentan

“un equilibrio entre la creatividad verbal y gráfica que les hace resultar especialmente creativos”

Leyendo artículos sobre este tema, hemos encontrado una expresión, acuñada en 1976 por John A. B. McLeish, que, cuarenta años después, nos parece plenamente vigente: el “adulto Ulises” (Ulyssean adult). Una denominación adecuada para esa persona que ha sobrepasado la cincuentena en la sazón de su creatividad. Según McLeish, el “adulto Ulises” se alimenta de cinco ingredientes:

  • Aprendizaje, información y creatividad
  • Exploración de uno mismo
  • Crecimiento y desarrollo en edad tardía
  • Hacer frente al cambio de forma proactiva
  • Ganas de vivir

El coste de perder la creatividad de estos modernos Ulises es muy alto para cualquier país y para cualquier empresa. Y algunos ya han dado la voz de alarma sobre el “viejismo” o “edaísmo” (discriminación por edad).

Hoy, la diversidad generacional en las empresas es un factor de competitividad, y un rasgo imprescindible si su intención es ser, además, compañías innovadoras y creativas. Y necesitamos contar con la creatividad de todas las generaciones, ya sean baby boomers, generación X, generación Y, generación Z, y todas las que vengan después.

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Ilustración: elaboración propia a partir del mosaico Ulises (Museo Bardo de Túnez, siglo II antes de Cristo)

 

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