La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) acaba de publicar su informe “The Global Innovation Index 2017. Innovation Feeding the World“, que elabora periódicamente junto a las prestigiosas escuelas de negocios INSEAD y Cornell University.

Tristemente, y como es habitual en los últimos tiempos, España no sale muy bien parada en este estudio. En él hay al menos 5 gráficos que ponen en evidencia nuestra posición deficitaria y que deberían alarmar a las autoridades. Este post no es un análisis exhaustivo del índice, ni pretende serlo, pero sí quiere ayudar a entender dónde estamos, y hacerlo de una forma visual.

graficos sobre innovacion en espana

Cada año, el Índice Mundial evalúa la situación en 130 economías mediante docenas de parámetros, desde la presentación de solicitudes de patente, al gasto en educación. Su contenido ofrece un panorama muy completo acerca de la actividad innovadora que, insistiremos una vez más, es un motor de crecimiento económico y social.

Este índice, desde su primera edición, se ha convertido en el principal instrumento de referencia para ejecutivos, políticos y otras personas interesadas en obtener información sobre el estado de la innovación a escala mundial.

#¿La estabilidad es suficiente?

De entre las 130 economías analizadas, España ocupa la posición número 28, la misma que en 2016, lo que quiere decir que, si bien no hemos retrocedido, tampoco hemos avanzado. Y no progresar en innovación en estos momentos de extrema competitividad y cambios a velocidad de vértigo, es ya un síntoma que debería preocupar a nuestras autoridades. Se ha frenado la caída (en 2015 nuestra posición era la 27), cierto, pero no deberíamos conformarnos.

No obstante, la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) destaca en un comunicado esta estabilidad:

“Los datos relativos a España muestran una situación estable desde 2014, con el puesto 28 de la lista global de economías analizadas y el puesto 18 a nivel europeo”

En cualquier caso, no estamos entre los primeros, que aparecen en esta infografía de la OMPI.

Si nos sirve de consuelo, Reino Unido, que era la segunda potencia del mundo en el año 2014 ha pasado a ocupar la quinta posición. Otro líder innovador como Finlandia ha pasado de ocupar la cuarta posición en el año 2014 a ocupar la octava posición este año.

Mientras, otros países empiezan a sobresalir: India comienza a ser un polo de referencia en innovación y China es la primera economía de ingresos medios en ocupar un puesto entre los 25 primeros puestos del ranking.

#La inversión no se recupera

En la página 6 del informe nos topamos con otro dato desalentador: España no ha recuperado su inversión en innovación después de la crisis.

El gasto interior bruto en I+D (en la tabla siguiente GERD, siglas en inglés de gross domestic expenditure on R&D) no se ha recuperado en el periodo posterior a la crisis (2010-2015), en el que se supone que la economía ha mejorado. Tampoco se ha restablecido el gasto privado en I+D (BERD, equivalente a business enterprise expenditure on R&D).

“Finally, in a number of countries— such as Spain, Portugal, and Finland—R&D expenditures (both total and business) have not recovered yet, with GERD and BERD still below pre-crisis levels in 2015”

#Freno al emprendimiento innovador

Otro dato que debería sacudirnos a todos es el que nos sitúa en el puesto número 69 de la tabla al evaluar las facilidades que ofrece un país para crear nuevas empresas. Debería sonrojarnos también que justo por delante de nosotros figuren Brunei, Bulgaria, República Checa, Turquía y Tailandia.

El apoyo al emprendimiento sigue siendo una asignatura pendiente en España, que, si bien ha mejorado en algunos aspectos, sigue cojeando en los burocráticos.

#¿Y la educación?

España ocupa el puesto 71 en gasto público en educación (ver página 327). Y nuevamente por detrás de países como Argelia, Uruguay, Colombia, Etiopía o Yemen, claramente fuera de nuestra órbita. Puede alegarse que los datos recogidos por la OMPI corresponden a 2013, cuando España aún vivía en plena crisis económica, pero es una clara llamada de atención.

Hace no mucho la Fundación Cotec también alertaba sobre el riesgo de no apostar por la educación:

“Desgraciadamente, los datos sobre educación e I+D+I, pilares fundamentales de la economía del conocimiento, no acompañan este dato para el optimismo, sino que ahondan más nuestra preocupación”

Y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) ya ha lanzado una dura advertencia a España:

“Una educación de alta calidad necesita una financiación sostenible”.

¿Hace falta seguir insistiendo en que la innovación es una actividad marcadamente intensiva en capital humano y que el nivel de conocimientos (formación) de las personas determina en gran medida la cantidad y calidad de la innovación? La respuesta debería ser no, pero tendremos que seguir machacando en esta idea.

Para poder pasar a un modelo productivo realmente basado en el conocimiento, en el que la innovación sea la piedra angular de las políticas de competitividad y en el que España se diferencia por su valor añadido, debemos replantearnos cómo estamos formando a nuestros niños y cuánto invertimos en su educación. Ellos son los innovadores y creativos del futuro.

#La creatividad, infravalorada

Dejando por un momento el caso de España, otro indicador que debería preocupar (y no sólo en nuestro país) es que la creatividad sigue estando infravalorada a la hora de cuantificar los esfuerzos en innovación, tal y como reconoce el propio informe:

“The role of creativity for innovation is still largely underappreciated in innovation measurement and policy debates. Since its inception, the GII has always emphasized measuring creativity as part of its Innovation Output Sub-Index”

El director general de la OMPI, coautor del informe, ha insistido también en el valor de la creatividad:

“Innovation is the engine of economic growth in an increasingly knowledge-based global economy, but more investment is needed to help boost human creativity and economic output

#No todo es negro

Un detalle que podría animarnos es que somos el país más innovador de entre los de habla hispana, por delante de Chile (puesto 46), Costa Rica (53), México (58), Panamá (62) y Colombia (65).

En Latinoamérica, Chile y Costa Rica son un año más las economías latinoamericanas más innovadoras, aunque han perdido dos y ocho posiciones, respectivamente, con respecto al índice de 2016. México, sin embargo, el tercer país latinoamericano en el ranking, ha escalado tres posiciones.

La OEPM señala otros puntos fuertes de la innovación española:

“Como fortalezas se destacan aspectos como la elevada infraestructura en el ámbito de las TIC’s (puesto nº 10 de los países analizados), especialmente en lo que se refiere a la Administración Pública (puesto nº 11), el gasto en software informático en relación con el PIB (puesto nº 6), la sostenibilidad ecológica (puesto nº 6) , los años de escolarización de la población y la tasa de matriculación en estudios superiores (puestos 11 y 4 respectivamente), el comercio, la competencia y la escala del mercado (puesto nº 11), etc. La actividad creativa en lo relativo a los Diseños Industriales presentados por residentes en España, con el puesto 10, es otra de las fortalezas destacables. Sin embargo, el número de patentes registradas por residentes en España sigue siendo bajo, lo que afecta negativamente a la eficiencia innovadora del país”

Y, aunque los principales focos de innovación detectados por el informe (y que aparecen en el video siguiente) no están en España, el estudio identifica dos núcleos de innovación entre los 100 primeros: Barcelona y Madrid, los cuales ocupan los puestos 52 y 61 respectivamente.

 

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