El término red ha pasado de ser ese instrumento que se usaba para pescar o cazar mariposas a un concepto en boga. Se habla de redes informáticas, redes neurológicas, redes sociales, redes familiares, redes mafiosas, redes viales y un largo etcétera.

Pero las redes han sido siempre la forma más básica y a la vez compleja en que las personas, organizaciones y empresas se han relacionado a lo largo de la Historia. La aparición y posterior explosión de internet, la mengua en las distancias físicas y de comunicación y otros factores están contribuyendo a que el concepto y la práctica en las denominadas redes cambien.

Hoy, las redes de comunidades emergen como formas de gestión y acción, sea cual sea su objeto o razón de ser. También en las industrias creativas y culturales.

trabajo en red en la industria creativa

Definiciones del trabajo en red hay muchas, procedentes de distintos campos o disciplinas en los que se ha ido poniendo en práctica de forma pionera o con mayor intensidad, pero nos gusta especialmente una que da Óscar Jara Holliday, un sociólogo y educador que ha trabajado en la alfabetización de zonas rurales y urbanas de Perú, su país de origen.

“el trabajo en red es una forma de hacer las cosas, que supone ir ¨tejiendo¨ relaciones, aprendizajes, complicidades, avanzando ¨de nudo en nudo¨ hasta tener constituido un espacio común, abierto y diversificado, en el que se puedan ir sumando nuevas iniciativas, propuestas y empeños”

Sonia Abadi, psicoanalista argentina y autora del libro “Pensamiento en red”, describe tejer redes como:

“Algo así como instalar el cableado por donde circulará la comunicación. A partir de allí, los variados contenidos que se quieran conectar fluirán sin obstáculos. Cuando estamos en Red, nos disponemos a reconocer a los otros como potenciales fuentes de inspiración, en lugar de percibirlos como estorbos o competidores”

En la práctica, consiste en un trabajo sistemático, intencionado y comprometido de colaboración y complementariedad de recursos entre un conjunto de actores que interactúan en torno a un objetivo común.

En el caso de las industrias creativas, formar una red es algo más que disponer de una simple agenda de contactos. Es una forma de trabajar, de colaborar, de crear juntos, que implica interrelacionarse, colocar a disposición de otros sus recursos, sus relaciones, sus conocimientos, pero también sus dudas, sus problemas, sus limitaciones… Una nueva forma de trabajo con sus beneficios y sus dificultades.

Empecemos por las oportunidades que el trabajo en red en la industria creativa puede suponer para sus protagonistas:

#1. Sinergias

Al trabajar en red, el todo es más que la suma de las partes, se generan sinergias, esto es, se integran elementos que dan como resultado algo mayor que su simple suma. Se aprovechan y maximizan las cualidades de cada uno de los integrantes de la red; sus debilidades merman gracias a los puntos fuertes del resto.

#2. Legitimidad

Al trabajar en red, iniciativas que pueden ser minúsculas o de un alcance relativo, adquieren protagonismo y, por ende, legitimidad. Dejar de ser casos aislados que a menudo son soslayados.

#3. Tamaño

Al trabajar en red, se logra así una escala que da mayor visibilidad a las industrias creativas y una dimensión con la que es más fácil negociar y obtener mejores condiciones frente a la Administración, por ejemplo, o frente a otros actores económicos, como los inversores. De todos es sabido que las organizaciones grandes (gobiernos, empresas, organismos internacionales) prefieren la interlocución con entes de su mismo tamaño. Al trabajar en red es posible conservar el carácter local, es una forma de “ser grande” sin dejar de ser pequeño, y sin olvidar las necesidades de clientes o usuarios.

#4. Cooperación

La mayor parte de las industrias creativas, en un momento u otro de su evolución, se enfrentan a las mismas dudas y necesidades. ¿Cómo ser sostenible? ¿Qué nuevas iniciativas puedo llevar a cabo? ¿Quién puede ayudarme? Y otros que, antes, han pasado por el proceso, saben las respuestas y están dispuestos a compartirlas. Lo que para unos hoy es una necesidad, para otros en su misma situación es ya una solución en la que tienen experiencia.

#5. Creatividad

Las soluciones que surgen de un proceso de creación colectiva suelen ser mejores, más creativas, porque tienen en cuenta mayor cantidad de puntos de vista, resultado de una mayor cantidad de experiencias, y, sobre todo, porque las soluciones colectivas se basan en negociaciones y consensos, y, por lo tanto, son más ejecutables.

#6. Oportunidades

Cuanto mayor es el número de personas u organizaciones trabajando juntas, más y mejor información es posible recabar, y, por tanto, se abren puertas a oportunidades nuevas o de mayor recorrido.

#7. Diversidad

Una red es justamente un grupo de agentes diversos. No todos son iguales ni tienen los mismos objetivos. Al trabajar en red, esos agentes diversos se vinculan con otros que pueden ser complementarios… para enriquecer así el resultado final conjunto.

#8. Diversión

Trabajar solo y aislado puede llegar a ser frustrante y aburrido. Y es habitual que produzca una gran desmotivación. Al trabajar en red, se crean espacios donde compartir logros, ideas e inquietudes. Trabajar en red es más divertido que hacerlo en solitario.

#9. Tecnología

La irrupción de herramientas y aplicaciones tecnológicas colaborativas ha hecho que trabajar en red sea mucho más fácil en cualquier tipo de industria, y también en el sector creativo y cultural. Desde los blogs a las wikis, pasando por whatsapp, Trello o Skype, por citar las más básicas, han hecho que el trabajo en red ya no consuma el esfuerzo y los recursos económicos que requería hace no tanto tiempo. Antes, simplemente la comunicación entre la red era costosa y la posibilidad de construir conocimientos colectivos y administrar recursos comunes era más bien escasa.

Alguien con tanta experiencia sobre el terreno como es Christian Figueroa, colaborador en la Red de Industrias Creativas, y autor del más que recomendable libro “Tejeredes. Trabajo en Red y Sistemas de Articulación Colaborativo”  (afortunadamente puede descargarse gratuitamente), cree que los beneficios en relación al trabajo en red y sistemas articulación colaborativos son amplios y cita los siguientes:

  1. A través de la articulación de conversaciones y relaciones, se construyen y emergen los liderazgos naturales (desde las bases de la comunidad).
  2. Se abandonan los esquemas piramidales y unidireccionales para justamente horizontalizar la estructura y distribuir las conversaciones.
  3. Promueven conversaciones en código abierto, compartido. Características fundamentales de una cultura colaborativa.
  4. Se gestionan las organizaciones -usando el instinto y conexión de lo humano- para promover procesos caórdicos (gestión entre el caos y orden).

Las inmensas oportunidades que abre el trabajo en red en la industria creativa vienen acompañadas, como es lógico, de algunas dificultades. No nos vamos a extender en ellas, pero Xavier Greffe, profesor de economía en la Universidad Paris I Sorbonne, menciona algunas en su Gestión de empresas creativas”, publicado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Son parciales, evidentemente, pero hemos querido reproducirlas aquí para no obviar una cuestión importante en el trabajo en red en las industrias creativas: su dificultad inherente.

  • Difusión de responsabilidades y falta de transparencia: aunque protocolos y contratos pueden definir el papel de cada socio lo más detalladamente posible, puede que el resultado no sea claro.
  • Considerando que una asociación se presenta como un medio para mejorar las cosas, puede convertirse en una fuente de confusión y, a largo plazo, puede faltarle credibilidad.
  • Reparto desigual de las ventajas y costes entre los socios.
  • Comportamiento oportunista o que busca ganancias inesperadas: algunos socios solamente participan en la “provisión pública” lo suficiente como para extraer ventajas asociadas sin contribuir a los costes correspondientes.

En Repensadores, planteamos otros obstáculos (perfectamente salvables) para el trabajo en red en la industria creativa, como son: aprender a trabajar juntos, superar la diferencia, el mayor tiempo y esfuerzo que requiere la toma de decisiones, los juegos de poderes, intereses no siempre alineados, las normas de participación, la salida de algún miembro, plantearse proyectos realistas y viables.

Sobre Repensadores

Repensadores te presta apoyo para repensar productos, servicios, organizaciones públicas y privadas, procesos, territorios y trayectorias profesionales, pudiendo también participar en procesos de ideación, creación e innovación. Estamos especializados en la puesta en marcha y coordinación de los proyectos de repensamiento y creatividad empresarial, acompañando al cliente desde el origen de la idea.

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Ilustración: elaboración propia a partir de Pixabay / (CC BY-NC-SA 2.0) BOREIO SELAS.

 

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