“Nuestro trabajo es demasiado serio”. “Lo que hacemos es muy importante”. Muchas culturas organizacionales están tan impregnadas de estas ideas que cualquier atisbo de humor en ellas se congela al instante.

También porque existe la creencia equivocada de que el juego y la risa no son apropiados en un entorno laboral innovador y creativo, lo que conduce a que cualquier tipo de humor, sea adecuado o no, sea desterrado de los espacios de trabajo.

humor ayuda a innovar

Y, sin embargo, la ciencia nos dice lo contrario. Según un estudio de la Universidad de Western Ontario (Canadá) publicado por la revista Psychological Science, las personas que hacen una pausa mientras trabajan para escuchar música o ver vídeos cómicos mejoran su estado de ánimo y con ello potencian su creatividad.

Los resultados de este estudio mostraron que los individuos que se sentían de buen humor descubrían y aprendían antes cómo resolver el problema que sus compañeros. “Si tienes un proyecto en el que debes pensar de forma innovadora, estar de buen humor te ayudará”, asegura una de las investigadoras responsables de este trabajo, Ruby Nadler, psicóloga e investigadora de la Universidad de Western Ontario. Otro estudio de Northwestern University llegó a similares conclusiones.

Existe una razón biológica clara y muy fácil de entender. Cada vez que hacemos una conexión neurológica nueva estamos engrasando nuestra capacidad de hacer más conexiones. El pensamiento creativo surge de ideas que previamente no estaban conectadas. Y todos sabemos que el humor está asociado con frecuencia a la conexión, en ocasiones absurda, entre elementos sin relación previa.

Las empresas que han entendido este vínculo se preocupan por mantener un entorno jovial, porque saben que mejora la satisfacción general de los empleados, y puede contribuir mucho a que estos sean más creativos y generen más ideas, algo imprescindible si quieren innovar.

Un entorno lúdico y divertido atrae más. Es menos estresante, así que las personas pueden disfrutar más de su trabajo. La innovación brota muy bien en este tipo de atmósferas. Crear un ambiente donde los empleados puedan bromear conducirá a una cultura en la que les será más fácil expresar ideas, incluso las locas o absurdas, porque saben que quizá de ellas nazca una conexión valiosa.

Por supuesto, entendiendo el humor de forma sana. Nunca como esas bromas que recaen sobre algunas personas, en un falso humor que es absolutamente destructivo para la innovación.

El prolífico autor Jon Warner, en su libro “Creatividad e Innovación: Perfil de competencias”, propone algunas sugerencias para ir aprendiendo:

  1. Localiza chistes en internet. Ensaya y trata de contárselos a personas de tu entorno para ir sintiéndote más cómodo al hacerlo.
  2. Anota ideas divertidas en un cuaderno.
  3. Busca más ejemplos en revistas y periódicos. Los comics y dibujos animados son un buen punto de partida.
  4. Lee libros que cuenten historias de humor o que tengan giros inesperados.
  5. Analiza por qué todos ellos son humorísticos y trata de adoptar los métodos que se hayan utilizado para poder aplicarlos en tu propio proceso creativo.

Y recuerda la frase de la educadora estadounidense Mary Lou Cook:

“Para abrir nuevos caminos, hay que inventar; experimentar; crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse… Y divertirse”

Esperamos que este post te sirva para retomar la rutina tras las vacaciones con un poco más de buen humor.

¡Estamos de vuelta!

Y, como el humor empieza por uno mismo, reproducimos aquí “diez maneras de saber si estás saliendo con un consultor de innovación” (el original en inglés puede descargarse aquí), algo que hará reír un poco a cualquier innovador:

  1. Se refiere al primer mes de relación como “piloto”
  2. Al conocer a tus padres, les felicita por haber creado una “propuesta de valor” de éxito
  3. Propone matrimonio sugiriendo que “un cambio de paradigma” es posible
  4. Su tarjeta de felicitación por San Valentín tiene “bullet points”
  5. Habla de los problemas de la vida como “oportunidades para idear”
  6. Con educación, recuerda a su familia política que las “críticas negativas no están permitidas durante el brainstorming”
  7. Para él/ella, tener un hijo es “crear una organización basada en equipos”.
  8. Insiste en hacer etnografía durante las peleas.
  9. En la cama, elogia tus competencias básicas.

 

Sobre Repensadores

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Ilustración: elaboración propia a partir de The Noun Project / Till Teenck (CC BY-NC-SA 2.0)

 

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