A principios de 2014, la Unión Europea lanzó un proyecto denominado Design for Europe, cuyo objetivo es convencer a las empresas europeas de que el diseño es una fuente de crecimiento para sus organizaciones, una ventaja competitiva, y que va estrechamente ligado a la innovación. “Las empresas que invierten en diseño tienen unos resultados financieros a largo plazo superiores en un 50% a aquellas que no lo hacen. El diseño puede ofrecer a las empresas una ventaja competitiva en tiempos difíciles”. Así se expresa en la plataforma online de Design for Future el director de la unidad de política de innovación para el crecimiento de la Comisión Europea, el español Bonifacio García Porras.

diseño ayuda a innovar

 

La coordinadora de esta iniciativa europea es Ailbhe McNabola, directora de Investigación en la entidad británica Design Council, que en 2013 lideró un estudio llevado a cabo por Warwick Business School titulada “Leading business by design”. Ella misma explica las conclusiones a las que llegaron en el siguiente vídeo, que encajan también con los objetivos de la plataforma comunitaria.

Los principales resultados de la investigación, para la que se entrevistó a los líderes de compañías británicas señeras internacionalmente que han incorporado el diseño de forma estratégica (Barclays, Diageo, Virgin Atlantic…), fueron tres. Son tres razones clave que explican por qué el diseño es una fuente de innovación:

  1. El diseño está orientado al cliente. Los beneficios que puede generar son mayores cuando se vincula estrechamente diseño con la solución de problemas, especialmente problemas de los consumidores. Tradicionalmente asociamos diseño con estética, usabilidad y funcionalidad, pero el diseño debe entenderse como la capacidad para resolver los problemas de los consumidores. Esto significa que el diseño no corresponde sólo a una unidad o departamento específico dentro de la empresa, ni tampoco a los diseñadores en exclusiva, sino que ha de ser una manera de trabajar y pensar. En el mundo de los negocios, el diseño puede ayudar a pasar del énfasis en el producto o servicio al énfasis en el cliente. El objetivo final no es crear un buen diseño, sino desarrollar un buen producto/servicio que resuelva un problema y que el consumidor esté dispuesto a pagar por él.
  2. El diseño es más poderoso cuando se integra en la cultura corporativa de la empresa, y especialmente cuando cuenta con el apoyo y el respaldo de la alta dirección. El Danish Design Centre explica con “la escalera del diseño” (2003)  -ver ilustración a comienzo de la pagina- cómo las empresas van incorporando esta actividad en su estructura. En los escalones inferiores de la escalera se encuentran las empresas que no emplean el diseño o como máximo lo utilizan en el estilo de sus productos o en sus materiales de marketing (podríamos decir que una amplia mayoría de las empresas españolas se encuentran en este estadio). En los peldaños 3 y 4 incluiríamos a las empresas que emplean el diseño de forma más integrada. Con ello, obtienen dos beneficios claros:
    • Crea mejores productos, servicios, comunicación y marcas. Con el diseño aplicado a procesos y estrategia, la experiencia de usuario mejora porque su perspectiva se tiene en cuenta desde el inicio. La comunicación de la empresa, así como de sus productos y/o servicios se hace de forma integrada y coherente, lo que la convierte en más atractiva para el consumidor
    • Innovación radical. El proceso de diseño ayuda a descubrir nuevas oportunidades y a crear productos, servicios, marcas o modelos de negocio que sean radicalmente disruptivos. El diseño puede emplearse para idear y testar prototipos y conceptos de productos completamente nuevos basados en la investigación y el conocimiento del usuario.
  3. El diseño puede representar un valor añadido para cualquier organización, ya pertenezca al sector industrial o de servicios, ya sea pequeña, mediana o grande. El estudio de Design Council revela que el diseño ofrece posibilidades de abrir nuevos mercados sin competencia, de lanzar productos muy diferenciados más atractivos para el consumidor y de reforzar marcas cercanas a la comoditización.

Barclays, DCS Europea, Challs, Diageo, Gripple, Herman Miller, Jaguar Land Rover, O2, Reckitt Benckiser, Speedo, Trunki o Virgin Atlantic son empresas que han escalado los peldaños de la escalera del diseño hasta llegar a la cima, según el estudio de Design Council pero muchas otras podrían hacerlo en Europa.

En España, sólo en un 36,7% del total de las empresas el diseño se percibe como una estrategia empresarial (Estudio del impacto económico del diseño en España, Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación, 2005), por lo hay amplio margen para mejorar.

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