La creatividad ha sido marginada durante largo tiempo tanto por la sociedad en general como por el entorno empresarial e incluso por la investigación científica. El mito del genio creativo con rasgos psicopatológicos o temperamento salvaje existió hasta el siglo XX. Pero hoy ya sabemos que la creatividad no está limitada a un pequeño grupo de personas con ese don o a individuos mentalmente inestables, ni tampoco a los profesionales de la denominada industria creativa (diseño, arquitectura, teatro, cine, videojuegos, software). En la actualidad la importancia de la creatividad ha sido redescubierta y el concepto redefinido y revalorizado. Y se lo debemos, en parte, al estudio y la divulgación llevada a cabo por muchos investigadores, de los que hemos seleccionado cuatro para este post, que representan a cuatro escuelas de pensamiento sobre la creatividad que, lejos de ser opuestas, son complementarias. Son las siguientes:

escuelas de pensamiento creativo

4 escuelas de pensamiento creativo

 

Joy Paul Guilford y el pensamiento divergente

Pionero del estudio de la creatividad, el psicólogo norteamericano formado en Harward Joy Paul Guilford (1959-1967) fue el primero en referirse a la creatividad como una característica independiente a la inteligencia (cociente intelectual). Guilford formuló una teoría de la creatividad, diseñó tests para evaluarla y propuso la distinción entre los conceptos de pensamiento divergente y convergente.

Simplificando mucho, para Guilford la producción divergente o pensamiento divergente es un concepto análogo a la creatividad.

El pensamiento convergente sería aquel orientado a la solución convencional de un problema, situación o reto, mientras que el pensamiento divergente elabora con criterios de singularidad, imaginación y flexibilidad. El pensamiento divergente es el que ayuda a generar nuevas ideas o conceptos, de apertura, y el convergente logra que los razonamientos se focalicen hacia una idea.

El primero está vinculado con la resolución de problemas para los que existe una respuesta única u objetivo predeterminado, cuya obtención viene determinada por la información base que se posee; entiende que sólo existe una solución correcta para cada problema y que los seres humanos utilizan sus conocimientos previos y la información dada ordenándolos de manera lógica para llegar a esa solución inequívoca que cierra el problema.

Edward de Bono y el pensamiento lateral

Edward de Bono, titulado por la Universidad de Oxford, es un fecundo escritor y renombrado experto mundial en técnicas de pensamiento creativo e innovador, como el pensamiento lateral y los seis sombreros para pensar. Muy próximo al pensamiento divergente de Guilford, Edward de Bono acuñó el término pensamiento lateral para distinguirlo del pensamiento lógico que él denominó vertical.

Utilizando el pensamiento convencional (o vertical) recorremos senderos ya transitados usando experiencias y suposiciones que parten de situaciones similares, apoyándonos en la lógica y las suposiciones que ya hemos manejado antes. Recurrimos a un enfoque lógico y racional. Para De Bono el pensamiento lógico (fundamentalmente hipotético deductivo) deja de ser útil cuando se trata de buscar soluciones a problemas nuevos que necesitan nuevas ideas. Especialmente en el mundo actual, tan cambiante y complejo, en el que las soluciones consideradas normales o convencionales es posible que ya no funcionen.

Lo mejor del pensamiento lateral es que cualquiera puede utilizarlo si se entrena para ello mediante un cambio de actitud mental y un enfoque abierto a la solución de problemas. Bono defiende que las habilidades necesarias para mostrar un comportamiento creativo se adquieren mediante la práctica, una combinación de actitudes y técnicas.

Creative problem solving y Alex Faickney Osborn

Alex Faickney Osborn pertenece a un grupo de profesionales (en el que también se encuadra Edward de Bono) que, preocupados por los bloqueos que derivan del pensamiento lógico, constituyeron todo un movimiento dedicado a la generación de técnicas, procedimientos y herramientas para desarrollar la creatividad y superar esas obstrucciones.

Junto al profesor de la Universidad de Buffalo Sidney Parnes, Osborn concibió el método Creative Problem Solving (CPS) Solución Creativa de Problemas, una forma estructurada de solventar problemas reales de manera imaginativa. Podríamos definir el CPS como un procedimiento que, utilizando técnicas específicas de pensamiento crítico y creativo, permite generar, evaluar, desarrollar, pulir e implantar soluciones novedosas y útiles para enfrentarse a oportunidades y problemas.

El modelo se desarrolla en seis etapas divididas a su vez en tres (búsqueda de hechos, búsqueda de ideas, búsqueda de soluciones). En todas ellas, al igual que sostienen Guilford y De Bono, existe una fase divergente y otra convergente.

La teoría de flujo y Mihaly Csikszentmihalyi

El psicólogo húngaro Mihaly Csikszentmihalyi, profesor en la Universidad de Claremont (California) y director del Quality of Life Research Center define así el flujo (flow):

“el estado en el cual las personas se hayan tan involucradas en la actividad que nada más parece importarles; la experiencia, por sí misma, es tan placentera que las personas la realizarán incluso aunque tenga un gran coste, por el puro motivo de hacerla”.

“Las personas más creativas se encuentran en flow cuando trabajan. Cuando están interesadas en algo. Fluir es necesario para la creatividad”, explica el propio Mihaly Csikszentmihalyi en una entrevista para www.neuronilla.com.

Un descubrimiento ciertamente curioso y de gran importancia para lo que nos ocupa en este blog, creatividad aplicada a la innovación, es que la experiencia de flow es más frecuente en el trabajo que durante el tiempo libre. En un libro posterior, “Fluir en los negocios” (2003), el psicólogo húngaro aporta ideas para propiciar entornos saludables y creativos de trabajo en cualquier organización, que coindicen con algunas de las propuestas para oficinas creativas que hacemos en Repensadores.

Estas cuatro escuelas de pensamiento creativo no son las únicas, ni tampoco Guilford, Bono, Osborn y Csikszentmihalyi los únicos autores que han estudiado la creatividad, sus procesos y técnicas. Pero son cuatro buenos divulgadores cuyas obras son indispensables para cualquier persona interesada en la innovación y la creatividad empresariales.

En el libro “CxI. Creatividad e innovación. Factores clave para la gestión e internacionalización”, escrito por el CEO de Repensadores, Juan Pastor Bustamante, encontrarás información más detallada de estas cuatro escuelas de pensamiento creativo y las teorías de sus autores. ¡Cómpralo ya!

Imágenes: http://administracion-2-0.blogspot.com.es/, Wikipedia.com, www.historiadelapublicidad.com y www.debonothinkingsystems.com

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