Tortugas frente a unicornios. Quizá no sea la comparación más acertada, pero al menos es gráfica. Existe una corriente, podría decirse que paralela al mundo de las startup, que preconiza otro estilo de emprender, a mucha distancia de las rondas de financiación multimillonarias. Son esos autodenominados negocios lentos que apuestan por un crecimiento pausado y orgánico. Si sientes que estás en este grupo, ahí van 11 recomendaciones para ir lento, pero seguro, en tu emprendimiento innovador. Los angloparlantes lo denominan bootsprapping (es decir, emprender con recursos propios).

emprender con recursos propios

Si nos atenemos a la definición (nuevamente es difícil encontrar un término en español que defina esta posición; literalmente significa “atarse sus propias botas”, así que no nos queda más remedio que acudir al Business Dictionary), bootstrapping es

Building a business out of very little or virtually nothing. Bootstrappers rely usually on personal income and savings, sweat equity, lowest possible operating costs, fast inventory turnaround, and a cash-only approach to selling”

y según la Investopedia,

Bootstrap is a situation in which an entrepreneur starts a company with little capital. An individual is said to be boot strapping when he or she attempts to found and build a company from personal finances or from the operating revenues of the new Company”

La periodista Analía Plaza plantea las preguntas clave en el blog Hoja de Router

¿Por qué no ir despacio, ganar dinero con tus propios clientes, pasar del capital riesgo y no obsesionarse con crecer? ¿Por qué no hacer lo que siempre han hecho los negocios?”

En ciertas ocasiones, lo más innovador es volver a lo tradicional. No inversores, no préstamos, no dinero ajeno. Muchos negocios creados por la generación de nuestros abuelos o padres nacieron así. Pero no existía Internet y el mundo hoy es muy diferente.

Aún así, muchos emprendedores eligen esta vía. Los identificarás porque trabajan desde casa, en una oficina prestada o en ese local familiar que han acondicionado ellos mismos y conocen al dedillo todos los recursos gratuitos en agencias de desarrollo local, centros de emprendimiento o coworkings.

Bromas aparte, una emprendedora que defiende esta filosofía a capa y espada es Patricia Araque,  directora de la red de emprendedoras Ellas2, que opta por las “tranquilizadoras de startups”:

Creemos que el primer y más grande error que una persona emprendedora puede cometer es pretender convertir su idea en el próximo unicornio. Puede sonar tentador, pero teniendo en cuenta que más del 70% de las empresas en Estados Unidos (donde se ubican la mayoría de este tipo de organizaciones) facturan menos de un millón de dólares al año, más bien suena poco realista fijarse una meta como ésa. Y fijarse metas poco realistas es un pasaporte seguro a la frustración y la desmotivación”

Partir de cero y contar únicamente con los propios recursos es duro, así que te proponemos una serie de ideas para que no pierdas de vista si emprendes de forma autofinanciada:

1. Haz brainstorming con regularidad

Cuando uno empieza, necesita una idea de negocio. De hecho, probablemente necesite producir más de una para, siguiendo una metodología apropiada, elegir una ganadora de entre todas las candidatas. Haz listas de temas que te interesen, o de aquellas tareas en las que eres bueno o áreas que sean una oportunidad. Puntúalas según su viabilidad y, luego, contrasta con otras personas.

2. Investiga a fondo tu nicho

Es clave que conectes con aquellos que un día pueden ser tus clientes y explores a fondo sus necesidades, interactuando con ellos y preguntando. Pídeles feedback. Si lo haces, verás oportunidades y problemas que antes te pasaron desapercibidos. Puedes acudir a espacios online (foros, blogs, comentarios en post) o a eventos. Es mejor eso que invertir tiempo y dinero (ese que sale de tus propios bolsillos) en algo en lo que nadie está interesado.

3. No hagas tests interminables

Una vez que has identificado el problema que vas a resolver (y por el que quieres que te paguen), empieza a hacerlo. La clave en los emprendimientos bootstrapping es no extenderse en prolijos planes de negocio. El mercado es el mejor lugar para testar la idea. No hay mejor prueba de concepto que un consumidor pagando por tu producto/servicio, aunque sea en pequeñas cantidades.

4. No esperes milagros el día de lanzamiento

Celebra con tu equipo la salida al mercado pero no eches las campanas al vuelo. Te espera un largo camino.

5. Vuélvete más ahorrador

La escasez no sólo es buena para la innovación; también nos empuja a ser más eficientes en el uso de recursos, y propicia una cultura espartana de disciplina. Analizar cada gasto, por pequeño que sea, es clave para una bootstarpping startup. Saber qué es lo que de verdad necesitamos y lo que es superfluo nos servirá para desarrollar nuestra creatividad y para aprender a ser autosuficientes desde el principio. No pidas dinero si realmente no lo necesitas. Disponer de recursos extra nos puede empujar a un cierto “despilfarro”.

6. Ser lento te hace especial

Probablemente en el fragor de la lucha diaria no lo veas, pero cuando una empresa crece demasiado rápido, suele perder por el camino eso que la convierte en “especial”, esa manera única de hacer las cosas, que son lo que realmente la diferencian, su cultura.

7. Busca clientes, no inversores

Si has optado por sacar adelante tu empresa con tu capital por la libertad de movimiento que eso permite, centra tus esfuerzos en la búsqueda de clientes que la hagan rentable; es mejor que obsesionarse con los inversores. Puedes compaginar el proceso de captación de clientes con concursos o eventos que hagan visible tu proyecto, pero tu objetivo es, como bien indica la palabra, tu target.

8. Conciliar, también entre trabajos

Mientras das forma a tu idea o mientras va creciendo, puedes conservar tu puesto de trabajo y compaginar las dos actividades. Es más complejo y requiere esfuerzo extra, pero es una equivocación depositar toda nuestra fuerza económica en un nuevo proyecto que además iniciamos sin recursos. Más adelante, si te despiden, podemos emprender utilizando los recursos de la prestación por desempleo. Bootstrapping suele ser una buena alternativa cuando dispones de un trabajo remunerado que te proporciona recursos financieros regulares. Si es así, puedes buscar un socio de confianza que te acompañe en el desarrollo del negocio.

9. No contrates empleados a tiempo completo

Si necesitas que te echen una mano, es más inteligente contratar a profesionales freelance en el momento que los necesites. Las labores de marketing, diseño, programación, finanzas… puedes encomendárselas a algún colaborador a media jornada hasta que tu idea de negocio te permita otra fórmula.

10. Disfruta de la libertad creativa

La libertad creativa de la que disfrutan los emprendedores al comienzo de sus proyectos no tiene precio. Mayor aún si emprendes con tus propios recursos y ninguna presión externa te impide tomar tus propias decisiones.

11. No estás solo

Lo ideal es que cuentes con algún socio, pero de no ser así, busca el asesoramiento de un experto o mentor. No peques de hermetismo porque, aunque sea tu idea, siempre es mejor contrastarla y dejarte aconsejar por personas no tan implicadas o con mayor experiencia. Si detectas carencias en tu formación, asiste a cursos y conferencias que se adapten a tus necesidades.

Y para terminar este post, unas palabras de Mónica de la Fuente, periodista y emprendedora en Madresfera:

Que no os vendan motos, ni unicornios. El éxito pasa por hacer lo que quieras, y a tu propio ritmo”

Bonus track

¿Estas pensando en emprender con tus propios recursos? Podemos ayudarte. Consúltanos sin compromiso. Envíanos un email a info@repensadores.es

Ilustración: elaboración propia a partir de Flickr /

Comparte!